La Rioja

Examen al carácter en Valdebebas

Los jugadores blanquirrojos, en el entrenamiento de ayer. A la derecha, junto a Chevi, Zubiri y Guillermo, los dos del filial convocados para este partido ante el Castilla. :: jonathan herreros
Los jugadores blanquirrojos, en el entrenamiento de ayer. A la derecha, junto a Chevi, Zubiri y Guillermo, los dos del filial convocados para este partido ante el Castilla. :: jonathan herreros
  • La UD Logroñés vive hoy una prueba de fuego tras la salida de Carlos Pouso del banquillo 101 partidos después

Logroño. El compromiso de esta tarde, en el que la Unión Deportiva Logroñés se enfrenta al Real Madrid Castilla, no es sólo un partido de fútbol, un envite en el que únicamente hay en juego tres puntos.

En esta ocasión, tras la dimisión de Carlos Pouso, un entrenador que sumaba 101 partidos oficiales y que diseñó la plantilla y ahora ejercerá de director deportivo, el choque es también una prueba de fuego, un examen al carácter del equipo riojano. Está en juego la capacidad de reacción de un equipo que acabó el domingo pasado hundido y que debe huir de la zona de descenso, junto a la que ahora se encuentra, a un sólo punto de distancia.

Apoyados en su nuevo técnico, son los jugadores los que tienen que sacar el barco del remolino que les está llevando al fondo y sacar a relucir su prurito profesional como nunca. Es un campo muy difícil para conseguirlo, para llevarse algo positivo de la contienda, pero eso ayuda a dar más, mucho más, y salir de una situación que nadie podía prever en el inicio de la temporada, pero a la que los malos resultados y el mal juego han ido abocando hasta llegar a este límite.

Y no hace falta hablar de resultado. Como dice Sergio Rodríguez, técnico interino, «la situación del equipo es de trabajo diario, de entrenar, de mejorar. Y, al final, las cosas salen bien». Ésa es la idea. Dar el máximo, entregarse y buscar la victoria. Si luego se consigue, mucho mejor. Pero hay que dejar constancia de que esto no ha hecho más que empezar y que el orgullo, la mentalidad, el saber hacer de cada uno se va a poner al servicio del equipo y de la búsqueda del mejor resultado final posible. Una prueba de carácter que ayude a salir de la crisis por la que atraviesa el conjunto blanquirrojo. Enfrente, un rival seguro, fuerte, brillante en el juego de ataque, pero con lagunas que pueden ser aprovechadas por un equipo que salga a ofrecer su mejor imagen.

Cambios y entradas

Para jugar en Valdebebas, Sergio Rodríguez cuenta con dos bajas obligadas. La de Adrián León es por sanción, la de Sergio Reguilón es porque el Real Madrid no permite a sus cedidos jugar contra ellos. Y eso deriva en la llamada de dos jugadores del filial, Íñigo Zubiri y Guillermo Cabrera, que acuden convocados a este difícil compromiso. Pastor, Juanfran y Carrillo, que ha comenzado esta misma semana a entrenarse, son las bajas por lesión.

Sólo ha dispuesto el entrenador de tres jornadas para ver las evoluciones de sus hombres sobre el terreno de juego. Los conoce de verles los domingos que han jugado en Las Gaunas y en las sesiones ha ido perfilando lo que puede ser una formación inicial para intentar dar la respuesta adecuada al juego madridista que propone mucho fútbol ofensivo, mucho control del balón, y velocidad en las entregas y en la salida del mismo. Un rival que, sin duda alguna, va a poner un ritmo alto de juego en todo momento.

En los entrenamientos que ha realizado la UD Logroñés, el técnico ha podido dejar ver un esquema de juego para intentar cortar las alas a los jóvenes jugadores blancos, trabajando sobre la salida del balón.

Apunta a que Javi Rey y Amelibia podrían aportar su rol en el medio centro y a que Muneta y Chevi trabajarían para evitar la salida de los laterales y llevar después el balón con calidad sobre Espina y Mendi que jugarían por el centro con vistas a la portería rival. Ese trabajo podrían hacerlo también Thaylor y Sergio. En defensa, por delante de Miguel, Ferrone y Paredes en las bandas, y Caneda y Pazó por el centro.