La Rioja

De la pizarra al terreno de juego

Los centrales blanquirrojos son hombres importantes en las jugadas de estrategia por su buen juego aéreo. Pazó remata de cabeza y Amelibia y Adrián León están al acecho en un córner :: justo rodríguez
Los centrales blanquirrojos son hombres importantes en las jugadas de estrategia por su buen juego aéreo. Pazó remata de cabeza y Amelibia y Adrián León están al acecho en un córner :: justo rodríguez
  • La UD Logroñés demostró el domingo que juega mejor cuando pone en escena jugadas ensayadas, aunque el gol llegó después de varios rechaces

Logroño. La UD Logroñés dejó ver tres caras distintas a lo largo del partido del domingo frente al Sestao River que denotan que queda mucho todavía por hacer para llegar al equilibrio necesario para optar el triunfo. Hasta ahora, la UD Logroñés va dejando retazos de juego, pero también muchas dudas. El trabajo que se realiza en los entrenamientos no se ve reflejado en el campo durante los partidos, salvo en muy pequeñas dosis, como si diera miedo aplicarlos con todas las consecuencias.

Así, en el inicio del partido ante el Sestao se pudo apreciar un juego rápido, vertical, generando huecos por donde penetrar en el entramado defensivo rival y buscando el marco contrario aprovechando la velocidad por las bandas, sobre todo la derecha. Así llegaron dos ocasiones para Thaylor, una para Chevi y otra más para Espina, a balón parado. Se cortaba con serenidad el juego rival y se salía buscando la referencia del delantero centro, para a partir de ahí jugar el balón.

Tras media hora y cuatro ocasiones llegó una amnesia que parece cíclica, en la que todo lo realizado no vale al no haber tenido el premio del gol. Empiezan los temores, el miedo a salir jugando el balón y se pierde el centro del campo. A la hora de atacar, el cuero siempre pasa por encima de los centrocampistas y el rival adquiere una ventaja que le encamina a llevar la iniciativa y el peligro ante la meta blanquirroja, que pierde la seguridad que se le supone y de la que hace gala cuando el equipo funciona. De esa forma, en un desajuste llegó el gol de Rodri, que venía a premiar el buen trabajo verdinegro y a castigar la falta de ritmo, de tensión, de juego locales. Desajuste que se origina en una pérdida de balón de Muneta y Reguilón en campo sestaotarra.

La tercera parte es la que espera siempre el aficionado, pero que llega en este caso cuando no hay otra fórmula para corregir lo que ha ido a peor a lo largo del encuentro. El cuarto de hora final de la UD Logroñés es la mínima exigible. Lo realmente difícil es conseguir sacar adelante ese esfuerzo suplementario cuando se actúa a la desesperada. El gol de Salvador vino a sacar del atolladero al equipo, pero también a dejar ver que hasta ese momento no se había desarrollado el trabajo como se hace en los entrenamientos.

Jugadas ensayadas

Cuando en la recta final se olvidaron los miedos y se buscó el marco rival de verdad, se trasladó la pizarra al terreno de juego y llegó el premio del empate en la última jugada del encuentro, en un pase de chilena de Adrián León.

En el gráfico se pueden apreciar dos tipos de jugada que se realizan en los entrenamientos y que fueron las que propiciaron las ocasiones blanquirrojas cuando el partido estaba en su recta final. Balón a la referencia de ataque, apoyó atrás y entrega a la banda sobre la carrera del extremo o del lateral que llega. Centro y posibilidad de remate con cinco hombres en la composición y en el final de la jugada. Thaylor realizó las entradas por la banda y el centro final, aunque sin premio. La otra variante lleva el balón al mismo punto de arranque, pero con pase atrás y cambio de dirección. Vuelta desde el lado contrario y centro para el remate en el punto de penalti o en segundo palo.

Por último, las jugadas de estrategia también se ensayan. Pazó estuvo cerca de marcar por dos veces. Y después, en pleno dominio blanquirrojo, con el equipo en el área rival, Amelibia cabeceaba hacia el área, tocaba Adrián León y el balón llegaba a Salvador, para marcar.

El aficionado termina por preguntarse cómo es que no se realizan ese tipo de jugadas con mayor continuidad a lo largo del partido. Buena parte de los goles que ha anotado el conjunto blanquirrojo han venido precedidos de una acción en la que han intervenido varios jugadores. Pero falta continuidad, tensión, intensidad y, todo hace indicar que tampoco tienen los jugadores la confianza necesaria para seguir percutiendo una y otra vez en las acciones que les permiten llevar peligro al área rival.

Y eso lleva al equipo a figurar en la décima posición de la tabla, a cinco puntos del líder, pero en una situación que deja muchos agujeros en la estabilidad necesaria para dar el salto cualitativo que se desea.