La Rioja

La conexión que no llega

La conexión que no llega

  • La UD Logroñés suma su primer punto fuera de casa pero no consigue coordinar sus líneas para mejorar sus prestaciones

El empate conseguido por la UD Logroñés en Lasesarre ha hecho bueno el trabajo del equipo riojano en el aspecto defensivo. Sirve para sumar el primer punto y dejar a cero la portería por primera vez lejos de Las Gaunas, después de cuatro encuentros. Sin embargo, ese empate no le ha valido a Carlos Pouso todo lo que podría parecer. El técnico blanquirrojo dejó bien claro el mismo domingo que ese punto tenía un «valor residual», que el equipo quería ganar el partido y que e él, no le vale «sólo el hecho de haber dejado la portería cero».

Está claro que para que el equipo dé un paso adelante en su juego y en la clasificación hace falta algo más, una conexión entre líneas que no acaba de llegar al fútbol del conjunto riojano fuera de casa. Se ha dado un primer paso, el de aguantar a un equipo rival con mucho juego directo, con mucha presión y con un grado elevado de intensidad en todas sus acciones. Pero se olvidó, o no se fue capaz de registrar algo de juego de ataque, de hacer daño en la defensa contraria. No es sólo el empate a cero lo que quiere Carlos Pouso, pero él mismo es consciente de que aún le falta mucho para conexionar las distintas líneas que compone sobre el césped cada domingo.

En los tres partidos precedentes fuera de casa, no sólo no se supo mantener la portería inmaculada, sino que tampoco se disfrutó de un buen juego en ataque. No hubo entendimiento, se dejaron demasiados huecos y sólo en un precioso y preciso disparo de Javi Rey, tras un rechace de la defensa del Fuenlabrada, se consiguió marcar. En Toledo, Zamudio y Baracaldo, no se supo llegar con el peligro deseable para materializar alguna ocasión. Y eso sigue estando en el debe del conjunto blanquirrojo.

El domingo, ante un siempre peligroso y difícil Barakaldo, las ayudas en defensa fueron excelentes. El apoyo al lateral derecho fue fundamental para que Salvador saliera vivo de una gran presión. Las ayudas de Amelibia y de Javi Rey fueron decisivas. Sólo un par de balones con peligro, bien resueltos por Miguel y poco más, producto de un balance defensivo que en Lasesarre funcionó como un reloj suizo. Pero faltó convertir esa mejoría defensiva en un peligro para la portería rival, como ha sido la tónica de la Unión Deportiva Logroñés desde que Carlos Pouso está al frente del equipo.

El técnico de Lejona asegura que su equipo «parte de una seguridad defensiva para buscar la portería rival». Es típico el comentario de sus jugadores: «Hay que mantener a cero la portería, porque ocasiones vamos a tener para marcar y ganar el partido».

Eso es lo que falta ahora mismo en el conjunto blanquirrojo. La defensa en Baracaldo fue contundente, seria, intensa, pero no sacó un balón jugado, por lo que la presencia de Adrián León, Javi Rey o Chevi en Lasesarre se quedó en defender la parcela. Después, una lucha en el desierto de color gualdinegro. Thaylor y Reguilón, en las bandas, tuvieron muy poco protagonismo, lo mismo que Mendi, que sigue perdido en un islote al que no se acerca el balón.

Dos campañas espectaculares

En las dos últimas temporadas, con Pouso al mando, la UD Logroñés sumó muchos puntos lejos de Las Gaunas sobre todo a base de mantener la portería a cero. Y, entonces sí, se marcaron goles para ganar y sumar de tres en tres. En la campaña 14/15 ganaron los riojanos ocho partidos fuera de casa, con seis de ellos con un marcador de 0-1 y otros dos de 1-2 final. Se sumaron tres empates, todos con el resultado de 1-1 y se perdieron ocho choques, cinco de ellos por 1-0 y los demás, incluso marcando los blanquirrojos. El equipo riojano siempre propuso peligro en el área local.

En la pasada campaña, especial y extraña, la UD Logroñés sumó once partidos ganados fuera, con cinco de ellos por 0-1, tres más por 0-2 y otros tres llegando a los tres goles a favor. Algo sin parangón, a lo que hay que añadir tres empates a cero y uno más con 1-1. En los cuatro partidos perdidos el conjunto riojano marcó, excepto en uno, en que el 1-0 fue el resultado final.

En esas dos temporadas sólo se dejó de marcar fuera de casa en nueve encuentros de los treinta y ocho disputados. El bagaje con Carlos Pouso en ese sentido es espectacular, por lo que no es de extrañar que ahora se muestre preocupado por la falta de llegada y pegada de sus hombres. No termina de ensamblar las líneas, lo que ahora mismo no le confiere al equipo un estatus de peligrosidad como el que quiere hacer ver ante cada rival. El discurso que persigue la UD Logroñés es el de seguridad defensiva y salida con control del balón o en rápidas contras para romper la defensa contraria. Ahora mismo, si funciona el aspecto defensivo, no lo hace el de ataque y al revés, si se llega concierta facilidad, se dejan huecos que pueden ser aprovechados por el rival, llámese Bilbao Athletic o Leioa.

La mejoría atrás ha quedado vista en Lasesarre. Ahora hay que adherirla a la medular y al ataque. Entonces, esta UD Logroñés podrá presentar su mejor juego y sus credenciales para optar al ansiado ascenso. Mientras tanto, hay que seguir trabajando para coordinar todas las líneas.