La Rioja

Una vida en la frontera

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Pazó regresó al equipo seis partidos después. :: / FERNANDO GÓMEZ

  • En un buen tono defensivo, la UDL se atasca en ataque para sumar su primer punto a domicilio

No tiene que resultar nada sencillo vivir en la frontera: ver a gente pasar, de un lado y del otro, como si siempre se estuviera a la espera, tener la obligación de comprender al menos dos idiomas, reconocer las leyes de ambos lados... No debe resultar fácil estar en tierra de nadie. No es cómodo observar que no se es ni de un lado ni del otro. Es como si la vida siempre estuviera en suspensión, y además se tuviera la obligación de tomar partido en dos escenarios bien diferentes.

La UD Logroñés se está acostumbrando a vivir en la frontera, a no sentirse de ningún lado, a ver a equipos pasar con propuestas diversas pero propias, mientras uno espera en la frontera que algo cambie, no se sabe hacia que lado, para ver si así se puede reactivar de una vez por todas. Anda la UD Logroñés tan en la frontera que no halla un estilo propio. Por eso empató a nada en Baracaldo. Porque salió a defender y lo consiguió con cierto esmero, pero por el camino, al vivir tan en la frontera de unos conceptos tan endebles, se topó con un nuevo límite: para defender con orden y contundencia a día de hoy este equipo está obligado a olvidarse de atacar, y por eso apenas inquietó la portería contraria.

Es la constatación de la frontera futbolística en la que se encuentra la actual plantilla de la UD Logroñés. Si el Bilbao Athletic le hizo tres la semana pasada en Las Gaunas y alguno más que erró por el camino, los riojanos, con lógica, acudieron a Baracaldo con el objetivo de no conceder tanto en ataque a su rival, no fuera a ser que la flauta no sonora tan bien en dos ocasiones. Y lo lograron. Pero para ello se vieron en la obligación de olvidarse de la pelota, esa que ha puesto en el centro del plan riojano el propio Carlos Pouso para manejarse durante todo este curso.

Defenderse con el balón en los pies parecía ser la idea... menos en Lasesarre, menos en Baracaldo, y menos aún tras tres partidos fuera de casa con tres derrotas consecutivas. Había que sumar y el equipo lo consiguió. La mejor noticia, casi tanto como hacerlo tras mantener la portería a cero, que a buen seguro será un punto sobre la que anclar unos conceptos defensivos que a buen seguro cambiaron por la ausencia por lesión de César Caneda afectado por una lumbalgia.

El equipo defendió con orden, con esfuerzo, con empeño y con contundencia... pero sin balón. A pesar de que el Barakaldo puso la cuestión en el costado de Carles Salvador, al que le dieron un partido que ni una agente de aduanas estadounidense. La orden fue clara, apretar el punto débil de la aún endeble defensa riojana. Todas por la parte derecha de la defensa riojana. Todas y cada una de las ofensivas vizcaínas fueron por allí, y Carles Salvador, apoyado por Amelibia en la primera parte y por Javi Rey en la recta final del encuentro, logró solventar con mucho esfuerzo y concentración un compromiso de campeonato pues aquel costado podría haber pasado por la Gran Vía logroñesa.

En esta frontera en la que se encuentra el equipo, la que se sitúa entre tener o no la pelota, la UD Logroñés mantuvo su portería a cero, y la contraria también. Surgieron de nuevo cuestiones que afectan directamente al poder rematador de los riojanos. Las imprecisiones son constantes, la capacidad para enlazar tres pases en la tarde de ayer resultó un misterio, y este nuevo equipo de Carlos Pouso anda muy lejos de comprender el contragolpe como lo hiciera en el curso anterior. Si el plan A se encuentra en redacción, el B, lógicamente, aún parece lejos de interiorizarse.

Adoctrinados en defenderse del juego directo del Barakaldo que mordió de lo lindo por su costado izquierdo, los visitantes no cogieron la pelota y tampoco fueron letales a la contra. Así que Txusta vivió un partido tranquilo, casi tanto como el de los centrales fabriles. Pocos balones al área y por tanto pocas ocasiones de lograr un remate certero.

La frontera en esto del fútbol resulta ser un lugar poco amable, inhóspito, tanto que esta UD Logroñés fronteriza festeja sumar un punto en Lasesarre, que no es poca cosa visto lo visto.