La Rioja

La tecla defensiva no está aún afinada

Amelibia, Pazó, Caneda y Paredes, el primer cuarteto defensivo ante el Leioa, junto a Miguel. :: Juan Marín
Amelibia, Pazó, Caneda y Paredes, el primer cuarteto defensivo ante el Leioa, junto a Miguel. :: Juan Marín
  • Carlos Pouso sigue buscando el balance en la zaga que tantos triunfos y puntos ha dado a la UD Logroñés en casa y fuera

Logroño. La estructura de equipo de Carlos Pouso pasa por una defensa segura para, a partir de ahí, confeccionar el juego que lleve al equipo a la victoria en cada partido. Cuando inició su andadura como técnico y ahora en la UD Logroñés. No se trata de ser 'amarrategui', sino de dotar al sistema de juego de un potencial defensivo que ayude, que sirva para que el resto de líneas jueguen con la tranquilidad que puede dar ser inexpugnables atrás.

En estas siete primeras jornadas de la temporada el técnico blanquirrojo no ha podido afinar todavía la tecla de la zaga, que no termina de asegurar la zona, que no acaba de mostrarse como una auténtica muralla y que está siendo accesible en demasiadas oportunidades para los rivales.

En la primera campaña de Carlos Pouso en la UD Logroñés, la 14/15, el conjunto blanquirrojo acabó con 37 goles encajados, a menos de uno por partido. Miguel fue el guardameta y Santos, Moisés, Rico y Sergio los defensas habituales. También entraron en juego Gago, Santelices o Javi Herreros, con Jacobo como mediocentro.

En la pasada temporada, la 15/16, el número de goles recibidos bajó hasta los 28, a menos de 0,75 por partido disputado. Junto a Miguel, de nuevo, la defensa habitual estuvo compuesta por Santos, Jacobo, Borja y Paredes, con Adrián León como mediocentro. En ambas campañas, la tranquilidad que daba la defensa era aprovechada por los hombres de ataque para jugar con tranquilidad, buscar diagonales y forzar contras rápidas con mucho peligro.

En los siete primeros encuentros de esta campaña, la UD Logroñés ha encajado 9 goles, lo que significa una media de 1,3 por partido, algo muy alejado de lo que hasta ahora acostumbraba. A este ritmo, en 22 jornadas se llegaría a los 28 goles de la pasada campaña y en 29 a los 37 de la anterior. Y esas cifras no pueden ser de equipo que aspira a conseguir entrar de nuevo en el 'play off' de ascenso.

Cambios, pero sin mejoría

Las alineaciones de la UD Logroñés han aportado diferentes cambios, por motivos tácticos y por lesiones, pero no se ha conseguido la tranquilidad deseada. Falta compenetración entre líneas, porque tampoco se puede achacar todo a la zaga. Ha habido partidos en que los delanteros rivales han llegado muy sueltos desde el centro del campo y eso no sólo es problema de los cuatro defensas, sino de equipo a la hora de arroparles, como el primer día ante el Leioa o el domingo pasado.

Amelibia empezó jugando como lateral derecho y pasó pronto al centro de la defensa en sustitución de Adrián Pazó, que jugó los dos primeros partidos y que se ha visto relegado al banquillo a partir de ahí.

Caneda y Paredes, junto al guardameta Miguel, han jugado los siete encuentros y todos los minutos. Julio Rico se había hecho al lateral derecho, pero la lesión de Toledo hizo que entrara en el puesto Carles Salvador, que se está adaptando. Adrián León figura como medio centro y en varios partidos Javi Rey ha salido junto a él con la misión de asegurar más el espacio.

Carrillo sólo ha jugado en Toledo, por la lesión de Rico, mientras que el portero Felipe y Ferrone no han debutado. Reguilón sí lo ha hecho, de interior izquierdo, nunca en la defensa, y se ha destapado como el máximo goleador del equipo.