La Rioja

«Los cuatro goles son ya pasado; hay que seguir trabajando»

Sergio Reguilón se abraza a Muneta tras marcar su segundo gol.
Sergio Reguilón se abraza a Muneta tras marcar su segundo gol. / JUAN MARÍN
  • El joven blanquirrojo asimila su gesta con calma y prefiere hablar del futuro y del equipo

  • Sergio Reguilón Jugador de la UD Logroñés

Sergio Reguilón (Madrid, 16/12/1996) iba y venía con prisas ayer. Su familia está en Logroño. Menudo fin de semana ha elegido para cambiar de aires. Sol, buena gastronomía y un hijo que marca cuatro goles en 90 minutos por primera vez en su vida. «Me han preguntado si estaba con fiebre para marcar goles», decía sonriente el madrileño. Desde luego, es un día único. Ya formaba parte de la historia de la UD Logroñés, pero desde el domingo su nombre aparece en negrita porque nadie hasta la fecha había sido capaz de anotar cuatro goles en un mismo partido. Alguno con suerte, pero hay que estar ahí porque nadie regala nada. «Noche inolvidable, gracias a todos por remar en la misma dirección. Ganar, ganar, ganar y volver a ganar», decía en su cuenta de Twitter nada más concluir el partido.

El joven blanquirrojo se ejercitó ayer en las instalaciones del Mundial'82. Poco o nada tienen que ver con las de Valdebebas como tampoco se pueden comparar Real Madrid y UD Logroñés, pero en el fútbol se toman decisiones y Reguilón decidió por segunda vez en seis meses abandonar el glamour del equipo blanco y ponerse el buzo en provincias. Otro síntoma de inteligencia de un jugador con la cabeza bien amueblada. «Enhorabuena @sergio_regui. Te lo mereces por tus ganas de crecer», le decía Luis Miguel Ramis, su exentrenador y gran valedor en Valdebebas.

Repasando estadísticas, al menos las de Segunda División B, no encuentro ningún partido en el que haya marcado cuatro goles.

No lo hay, porque jamás he marcado cuatro goles en ningún partido. Así de sencillo.

Firmaba autógrafos y se hacía fotos a las puertas de Las Gaunas al término del encuentro. ¿Ha podido dormir?

La verdad es que poco, apenas cuatro horas. Me dormí tarde y me he despertado pronto. Supongo que habrá sido la excitación del día.

No sé si es capaz de definir sus cuatro goles uno por uno.

Con lo que he leído, lo habéis definido muy bien, habéis dado en el clavo. El primero es un gol de fe, porque sigo la jugada y luego robó el balón a Agirrezabalaga y supero a Simón; el segundo es un golpeo a balón parado. Como habéis dicho, es de calidad y de suerte también, porque en el fútbol la suerte es importante. El tercero tampoco está exento de fortuna, pero esa es una falta que entiendo que hay que lanzarla así, fuerte, a media altura y esperar a ver qué pasa. Desvía el balón Olaetxea y entra dentro. Y el cuarto también es diferente porque le pego con la pierna derecha.

Cuando regresó a Madrid en enero, Las Gaunas le tributó una ovación única, como jamás se había despedido a un futbolista en Las Gaunas. Diego Cervero puede ser la excepción. Apenas había jugado en esos seis meses. Reaparece y pone a sus pies a los aficionados. ¿Que sensaciones tiene ya que se ha convertido en un ídolo?

No pienso que me haya ganado a Las Gaunas. Le doy gracias por su cariño y por como me trata. He tenido la suerte de marcar cuatro goles, pero ya es pasado porque quizá lleguen encuentros en los que no juegue bien o no marque y se invierta la situación. Es un partido concreto, pero hay que seguir trabajando.

Nadie diría que tiene 19 años porque no es habitual que un jovencito robe protagonismo a los veteranos, sobre todo a balón parado. Se ha convertido en un capo.

Me gusta pegarle a balón parado. ¿Capo? ¡Qué va!

El Madrid le cede por primera vez y le repesca seis meses después. Lo juega todo, llega el verano y le vuelven a abrir la puerta de salida. ¿Están locos estos técnicos del Madrid?

Simplemente es fútbol. Nada más. Yo quiero jugar y en el Real Madrid no iba a tener muchos minutos. Opté por salir en busca de más protagonismo, de más minutos. Vine aquí la primera vez y he repetido.

¿Se queda hasta el 30 de junio o se marcha en enero otra vez?

Yo creo que me quedo toda la temporada.

Quiza en Ibaigane estén preguntando si tiene sangre vasca en sus venas...

Que yo sepa, no.

Dos gestos después de un gol que si lo hubiera marcado una figura estaríamos aburridos de ver por televisión desde todos los ángulos. Primero, marca, lo celebra y levanta las manos pidiendo al campo que se venga arriba; segundo, se va a la banda y abraza a Muneta.

Hay que animar a quienes están todos los domingos apoyándonos. Segundo, fui a buscar a Muneta porque desde el primer día que llegué a Logroño me ha ayudado mucho y sigue ayudándome. Y además, va a ser padre. Quería celebrarlo con él.

¿Qué le ha dicho su familia después de semejante actuación?

Que si tenía fiebre. No es habitual que marque cuatro goles.

Y la suegra...

Ya le he mandado a mi novia el recorte del periódico, en el que dice que soy el yerno que toda suegra desearía tener. Por si acaso.

Central, lateral, extremo, ¿dónde se siente mejor?

En el lateral. Es mi verdadero puesto. En el centro del campo hay situaciones que no controlo.

Dice Carlos Pouso que no todos los días va a ser domingo, por aquello de su acierto, y que usted no va a resolver la papeleta siempre.

Y lleva razón.

Y también dice que en algún partido jugará de central.

Hay que jugar donde diga el entrenador. En el Castilla ya he jugado de central.

Cuando usted no había nacido, la relación entre Madrid y Logroño era muy fluida y de su Real Madrid llegaron muchos jugadores al Logroñés. Estamos hablando de Primera División. Yo no sé si usted se ve muchos años en Las Gaunas, incluso jugando en Primera. De momento es un sueño, pero...

Sería sensacional que el equipo subiera peldaños. Yo me apuntó a jugar en Las Gaunas en Primera, pero ahora mismo estamos en Segunda B, la temporada acaba de comenzar y debemos seguir trabajando. Jugar en Primera es un sueño que todo futbolista quiere cumplir, pero la realidad es la que es.