La Rioja

Sergio Reguilón (d) festeja con sus compañeros uno de sus goles. juan marín
Sergio Reguilón (d) festeja con sus compañeros uno de sus goles. juan marín

UNO A UNO

EFECTIVOS EN ATAQUE, BLANDOS EN DEFENSA

Marcó cinco goles la UD Logroñés y disparó pocas veces más, al menos entre los tres palos. Los blanquirrojos fueron tremendamente efectivos en la definición, de ahí sus cinco goles. Y sobre todo, Sergio Reguilón, que se fue de Las Gaunas con cuatro tantos más en su haber, uno de ellos en colaboración con Olatexea. Ahora bien, los problemas defensivos de este equipo son enormes. El Athletic fue superior durante muchos minutos y llegó con enorme peligro. En la primera mitad estrelló dos balones en el palo y en la segunda, un tercero. La UD Logroñés da la sensación de ser un conjunto muy blando, al que se le supera con enorme facilidad.

Muy certero a lo largo del partido. Impidió que el Athletic marcase más goles en el Municipal de Las Gaunas, pero hay balones que no se pueden parar.

Sin salida en ataque y con enormes problemas en defensa. Córdoba le ganó la partida en varias acciones y, de hecho, pudo marcar algún gol. Su carril fue una autopista para los vascos, sobre todo en la primera mitad.

Duda en salir o no salir y le cuesta acertar. Cuando sale le superan con facilidad y si no sale, el equipo se mete prácticamente dentro del área de Miguel. Le ganan la espalda con facilidad.

Se puede decir prácticamente lo mismo que de Caneda. Inseguro, sin sitio y con errores en la toma de decisiones. Los dos goles de Villalibre son un claro ejemplo. Y también le ganan la espalda con facilidad.

Más preocupado de defender que de salir con el balón y comenzar la transición blanquirroja. En ocasiones se convierte en un central más ante la inseguridad defensiva. En su haber queda el pase del primer gol de Sergio Reguilón.

Jugó por la banda derecha, pero no es futbolista que le guste jugar pegado a la cal porque a él le va moverse por medio. Y así lo hizo. Se despegó de la banda y buscó balones por dentro. La UD Logroñés pierde desborde y también llegada al segundo palo. Sin embargo, acabó jugando por dentro y ahí es mucho más desequilibrante.

Ni en ataque ni en defensa. Ni sube ni baja. Anda indeciso, como el equipo. Si sube no baja porque le cuesta horrores recuperar la posición defensiva y si se queda atrás no llega a posiciones de remate ni de rechace. Se sacrifica para salir con el balón, pero no para recuperarlo.

Listo y con calidad. Así se explican sus cuatro goles. Incluso con suerte, que también es importante. Fue más inteligente que Aguirrezabalaga para robarle el cuero y certero en la definición. Un jugador con fe. Fantástico en el golpeo a balón parado y en la definición, como quedó patente en el segundo y el cuarto tanto. Y listo. En el tercero buscó el tiro directo o la carambola y la encontró en la pierna de Olaetxea. Enorme partido. Le dio la victoria a la UD Logroñés.

El asturiano volvió a jugar por dentro, como compañero en punta de Juanfran. Cuando tiene el balón, la sensación diferente. Es capaz de crear fútbol y espacios, pero sin el balón su brillantez baja.

Pelea en solitario, pero apenas entra en contacto con el balón. Ni un remate entre los tres palos, dato que para un delantero es muy preocupante. Y por supuesto, aún no ha marcado un gol en esta temporada. Necesitará fortaleza mental.

Cuando apela a la velocidad es un jugador muy peligroso. Pudo marcar, pero lo evitó Simón con su mano derecha. Eso sí, desaparece con suma facilidad de los partidos. le falta regularidad.

Apenas estuvo unos minutos sobre el campo. El partido estaba roto.

Su espectacular gol le servirá para alejar posibles fantasmas. Ojalá sea la llave que abra definitivamente el cajón de los goles. Se llevó el dedo a la boca tras marcar el gol pidiendo silencio a la grada. No es lo más apropiado.