La Rioja

CON EME DE MATINAL Y MATEO

Todos contentos. Es el efecto inmediato de la victoria. La UD Logroñés vuelve a ganar. Siete puntos. Los siete en Las Gaunas. Metamorfosis. Asoma la cabeza el cuadro de Carlos Pouso, aunque éste se desespere en la banda y no entienda el pecado de la pasividad que se adueña de sus hombres.

El partido de ayer tenía más cargas: por la mañana y en plena fiesta matea. No suelen ligar bien matinal, festividad y fútbol. Al menos en Las Gaunas. Fue un encuentro de origen resacoso, que se hizo eterno por momentos, pero cuando el fútbol da la espalda, el triunfo alegra el rostro.

Mejoró la UD Logroñés. Más juntos sus jugadores sobre el césped, el sistema defensivo no sufrió salvo por malas elecciones en el despeje del balón. Ofensivamente, el equipo logró la victoria más clara de la temporada. Qué más se puede pedir. Ahora bien, en el análisis de esos noventa minutos hay que tener en cuenta que el Socuéllamos no peleará por la zona noble de la tabla y que apenas exigió a su adversario. Previsible y limitado en ocasiones. Su pelea es otra, la de la permanencia.

La metamorfosis blanquirrojo parece querer ahuyentar malos espíritus. Muneta ya no viste el diez de mando; ayer saltó al césped con el siete a la espalda; Reguilón, con el once de Espina, ya no es un futbolista de relleno, sino un jugador que con el paso de los partidos será importante para este equipo; el citado Espina no falla a su cita con el gol en Las Gaunas: tres en tres partidos; Thaylor acabó un partido sin ser expulsado, aunque fuera sustituido. El enfermo da síntomas de mejoría, pero por ahora mantiene un ritmo vital que se aproxima más al del día a día que al de la jornada de examen. Al balón no se le espera, se le ataca, sobre todo cuando estás dentro del área. Es una máxima. Como lo es la actitud. No es mala, pero tampoco la de un equipo agresivo, aspirante a ser el mejor. Ante el Socuellámos vale con dos zarpazos; ante otros, no.