La Rioja

FÚTBOL / SEGUNDA DIVISIÓN B

La UDL festeja su mejoría con una cómoda victoria

Adrián León volvió a ser una muralla en el centro del campo, inexpugnable para sus rivales.
Adrián León volvió a ser una muralla en el centro del campo, inexpugnable para sus rivales. / FERNANDO DÍAZ
  • Reguilón, autor del gol 300 en la historia blanquirroja, y Espina, que ya suma tres dianas, certifican el triunfo de un once diferente

  • Los riojanos viven su primer partido sin apuros y rentabilizan Las Gaunas

logroño. Sergio Reguilón entró ayer por la puerta grande en la historia de la Unión Deportiva Logroñés al conseguir el gol número trescientos de la entidad , un tanto que sirvió para encarrilar la mejor primera parte del equipo blanquirrojo en lo que va de temporada y para firmar la victoria definitiva que tanto necesitaba el conjunto riojano.

Carlos Pouso había revolucionado el equipo, con la entrada de Salvador en el lateral derecho, Reguilón por la banda izquierda, Muneta en el centro con Adrián León y Thaylor por la derecha, con Espina y Mendi como referentes por el centro. Surtió efecto, porque el equipo jugó el balón el centro del campo, se juntaron las líneas y no sólo se evitó el peligro en el área local, sino que llegó con mayor frecuencia que en otras ocasiones a la visitante.

Buena primera mitad para los de Carlos Pouso, que supieron mantener una disciplina defensiva que rompió en todo momento cualquier tipo de peligro rival, a la vez que jugó en el centro del campo, mostrándose Muneta como el encargado de hacer subir el balón y desplazándolo por todo el campo con un control que no se veía desde hacía tiempo en Las Gaunas. La asociación de Paredes y Reguilón en la izquierda fue decisiva para la victoria de ayer en Las Gaunas.

Y el joven Sergio Reguilón se convirtió en la figura destacada merced a un gol que llegó en el minuto seis, tras un centro de Salvador, ayer en el lateral derecho, que tocó Mendi y que Ramón dudó a la hora de despejar para que el ayer extremo riojano se llevara el balón y ejecutara a Javi López a dos metros. Fue el aperitivo de un primer tiempo en el que el Socuéllamos parecía un esparring bien adiestrado para seguir con la vista el balón, casi siempre en poder de los blanquirrojos.

En esta ocasión, el equipo blanquirrojo sí que generó ocasiones, pero el premio final no quiso llegar en más goles. Antes de cumplirse la media hora, Adrián León había cabeceado alto a la salida de una falta; Mendi también tocaba fuera en otro centro y en una jugada de pizarra en la que intervinieron Muneta, Reguilón y Espina. Después, otras dos ocasiones, de Amelibia y el propio Mendi, antes de que Garmendia diera el susto después de que el balón diese en un defensa local y lo repeliera a córner la cruceta derecha de Miguel. Fue la única ocasión de los manchegos.

Bajón tras el descanso

No podía ser todo bueno. Después de pasar por vestuarios y de otra ocasión de Mendi, tras una buena contra en la que Espina le dejó el balón en vertical a su compañero, el juego vino a ser más espeso y el Socuéllamos a dominar la posesión.

No hubo mayores problemas, porque el conjunto manchego pecó de algo que se conoce por estos lares, que no es otra cosa que la escasez en el juego ofensivo. La UD Logroñés se descolocó por unos momentos y el rival no supo aprovecharlo. Dominó la posesión, pero sin efectividad en el área local. Tal vez porque ayer la defensa riojana estaba mucho mejor posicionada que en anteriores ocasiones. La entrada de Chevi dio algo más de seguridad al ala derecha, y la de Javi Rey más velocidad una vez recuperado el balón. Fue el gallego quien habilitó el balón a Espina, que llegaba como una bala, para lanzar un obús al que Javi López no pudo responder. Era el gol de la tranquilidad y el que dejaba el partido visto para sentencia.

La UD Logroñés mejoró, marcó el gol número trescientos y dejó un nuevo nombre para su historia. Un triunfo muy necesario para reivindicarse tras su mal inicio.