La Rioja

Control, toque y presión para acudir a Toledo

Paredes y Adrián León tapan la jugada que intenta realizar Espina en un entrenamiento.
Paredes y Adrián León tapan la jugada que intenta realizar Espina en un entrenamiento. / JONTAHAN HERREROS
  • El técnico vizcaíno acelera la puesta a punto de la plantilla en la colocación de sus hombres y su trabajo táctico y técnico sobre el terreno de juego

  • La UD Logroñés realizó ayer una sesión en la que Carlos Pouso combinó una serie de facetas claves para afrontar este partido

El de ayer fue un entrenamiento al uso de los que suele confeccionar el técnico blanquirrojo, pero, en esta ocasión, aderezado además por un trabajo específico siempre con el balón como pieza fundamental, en el que se combinó el control, el toque y la presión a la hora de tratar de cortar la salida del equipo contrario.

Carlos Pouso ha reconocido después de cada partido que el equipo ha estado espeso, que ha faltado orden en el control y en el pase y que no se ha llegado con peligro al área rival. El domingo ya hubo veinticinco minutos en los que se pudo apreciar un cambio a positivo en esas facetas, pero a partir de marcar el gol, volvieron las desconfianzas y los problemas de los encuentros anteriores.

Por eso, Carlos Pouso quiere incidir en el trabajo de esos aspectos para asegurar el buen comportamiento de sus hombres a lo largo de los partidos. Cuanto más se trabaja en esas situaciones, más tiempo tendrá el equipo el control del esférico y quedarán menos posibilidades para que el rival pueda hacer daño.

El técnico blanquirrojo siempre está muy encima de sus hombres a lo largo de los entrenamientos. Ayer aumentó si cabe esa fórmula para aleccionar a los jugadores y corregir cuanto antes cuando algo no se hacía como él quería. El objetivo, conseguir un mayor control del balón, mejorar el pase y finalizar las jugadas con el mayor éxito posible. A partir de ahí, presión sobre el balón desde arriba.

Para ello, comenzó la sesión con un ejercicio de control y pase en espacios cortos. Cuatro contra cuatro y dos jugadores apoyando al grupo que tiene el balón, con presión continua de los que lo quieren recuperar. Sin tregua. Después, movimientos del equipo en defensa y ataque, basculando los jugadores sobre la presunta actividad del equipo rival. Más allá, llegadas en superioridad defensiva de cuatro atacantes contra cinco defensores, y cinco atacantes contra seis defensores, presionando una vez perdido el balón o finalizada la jugada.

Un entrenamiento muy completo, con el balón como gran protagonista, algo habitual en las sesiones del conjunto riojano, pero con una intensidad especial en la jornada de ayer, tras haberse visto que hay un buen camino a seguir. La media hora inicial del domingo puede marcar la pauta de la recuperación del juego blanquirrojo y a ello se aprestan todos los componentes de la plantilla bajo la atenta mirada y apreciación del técnico.