La Rioja

UNIÓN DEPORTIVA LOGROÑÉS - RAYO MAJADAHONDA

Fuego en Las Gaunas

Pipas. Y con buenos amigos para pasar la tarde.
Pipas. Y con buenos amigos para pasar la tarde.
  • El Municipal celebra su primera y angustiosa victoria en una tórrida tarde propia de agosto, incluido el árido fútbol ofertado

Se cumplía el minuto 90 en Las Gaunas cuando aparecía una ligerísima brisa y el termómetro mostraba sus dígitos más benévolos: 37ºC. Hasta ese momento había oscilado entre los 38º y los 39ºC. Calor, demasiado calor. Asfixiante. Como la victoria de la UD Logroñés. Fuego en el césped y en el banquillo donde Carlos Pouso se quemaba presa de la tensión que le producía ver un fútbol que seguro que no le gusta y la angustia de los números.

Ese asfixiante calor secó las gargantas de los aficionados que acudieron a Las Gaunas. No era un domingo de septiembre, sino una tórrida tarde de agosto, de ese agosto más árido en el que sientes que un soplete es tu sombra. El calor, los nervios, la tensión, la incertidumbre... demasiado para el cuerpo. Las Gaunas vivía en silencio. Ambiente de pretemporada roto únicamente por el gol de Pablo Espina (sólo él es capaz de marcar en el Municipal hasta la fecha), por el mal arbitraje y por la satisfacción de ver ganar al equipo, porque el resultado siempre anula lo anterior. Alegría final. Gestos. Puestos en pie. La grada fue comprensiva. Y generosa. Y benévola. Sin fuerzas para animar durante muchos minutos sí fue capaz de agradecer a los suyos el esfuerzo. No era tarde para jugar a fútbol. Esa es la verdad. Como también lo es que la afición responde porque ha llegado a un grado de fidelización. Más de uno podía temer el negativo efecto de los dos marcadores anteriores. Ayer se estaba mejor al cobijo del aire acondicionado.