La Rioja

LA PESADA LOSA BLANQUIRROJA

Caparrós Hernández muestra tarjeta amarilla a Pazó tras señalar penalti. :: nacho izquierdo
Caparrós Hernández muestra tarjeta amarilla a Pazó tras señalar penalti. :: nacho izquierdo
  • Un penalti injusto da la victoria al Fuenlabrada ante una UD Logroñés que se adelantó en el minuto 11

Nos la 'pela' el Huracán». Aún resuenan las palabras que pronunció Carlos Pouso una calurosa noche de principios de verano del 2015. Fue en El Larguero, a nivel nacional, donde reconoció tras la experiencia de Torrent que «nos la 'pela' el Huracán», refiriéndose al hecho del robo de aquella tarde de sábado en tierras valencianas. Templó gaitas para evitar males mayores, advirtiendo a todo el país que ese capítulo quedaba cerrado para él, para sus jugadores y para la institución. Quiso cerrar así una cuestión que le pudo costar dos años de sanción y 6.000 euros tal y como reconoció ayer tras el partido en Fuenlabrada.

Pero existen puertas que ni Pouso logra cerrar, sombras que ni un técnico que acumula una enorme experiencia en Segunda B consigue esquivar. Y la sombra de Torrent parece tan alargada que se extiende más allá de una temporada de por medio. Porque la designación de Caparrós Hernández generó un regustillo amargo en los seguidores blanquirrojos que no están dispuestos a olvidar Torrent, porque no entienden de sanciones, como es lógico por otra parte. El colegiado valenciano que ayer dirigió el partido en Fuenlabrada fue el mismo que saltó al campo para ponerse como línea y completar veinte minutos de esperpento arbitral que acabaron con los huesos de la UD Logroñés machacados. Y como los aficionados no olvidan y los colegiados parece que tampoco, y dada que la sombra de Torrent es terriblemente alargada tanto como para dar cabida a todo tipo de suspicacias, Caparrós Hernández, el mismo de Torrent, señaló en la matinal madrileña un penalti inexistente por 'mano' de Adrián Pazó que además le costó la amarilla. Lo normal es que no hubiera pasado nada, que el partido hubiera transitado por la línea habitual de las primeras jornadas ligueras, las que se juegan en agosto cuando queda un mundo por delante para reaccionar. No existen las crisis en verano. Lo normal es que las suspicacias fueran infundadas, papel mojado de una previa futbolística más.

Pero llegó en el minuto 75 el penalti injusto que dio la victoria al Fuenlabrada, y de nuevo las suspicacias y quejas previas, así como la memoria colectiva de un shock compartido en Torrent. Parecía entonces que de nuevo todo volvía a tener sentido; más si cabe cuando tras el partido, Muneta se queja de que el colegiado le puso el pecho en su cara en evidente gesto de provocación, y se observa desde la grada por parte de todos los allí presentes cómo con el partido en juego Chevi era empujado por el colegiado para poner fin a una leve protesta del madrileño. Caparrós Hernández, Chevi, Muneta. la sombra de Torrent, bajo el síndrome de las suspicacias, parece muy alargada, tanto como para convertirse en una pesada losa para la UD Logroñés, un tanto harta de la secuencia casi constante de decisiones arbitrales difícilmente comprensibles.

Suspicacias sombrías que no deberían ocultar la cuestión importante tras el partido de ayer. La UD Logroñés perdió su primer partido de la temporada, el primero disputado lejos de Las Gaunas para sumar 1 punto de 6 posibles y certificar así que el inicio no ha sido ni mucho menos el esperado. Una sombra, la arbitral, que no debe ocultar cuestiones si cabe más importantes: que el equipo sigue sin generar ocasiones suficientes como para ganar los partidos, y que además este tercer proyecto de Pouso no es tan eficiente como los dos anteriores en el aspecto defensivo porque de momento el equipo concede a sus rivales más oportunidades de las habituales. Si unas cuantas tuvo el Leioa en Las Gaunas, alguna más tuvo el Fuenlabrada. Y claro, con Cervero (1 gol), Dioni (otro gol y un balón a la escuadra) o Carlos Álvarez (otro disparo a la escuadra) sobre el césped es cuestión de tiempo hincar la rodilla para firmar la derrota. Fue por un penalti injusto, incompresible, de los que dan pie a las suspicacias, pero en la segunda parte el Fuenlabrada debió ganar y lo consiguió.

Cervero, primero, y Dioni, de penalti, después, permitieron la remontada local ante una UD Logroñés que se adelantó en el minuto 11 con un auténtico golazo de Javi Rey desde 25 metros. Su balón acabó en la escuadra y dio motivos para observar qué desea Carlos Pouso de este nuevo equipo que está en construcción. Durante los primeros 45 minutos, y por extraño que pueda parecer, el equipo visitante quiso proteger su gol de ventaja teniendo la pelota. Lo consiguió ante un Fuenlabrada que inquietó en dos ocasiones porque, aunque suene reiterativo, esta UD Logroñés realiza concesiones defensivas poco habituales en los equipos de Pouso. Chevi se la regaló a Iribas y casi marca de tiro cruzado; y un despeje raro desde la parte central de la defensa le puso una pelota a Dioni que la lanzó contra la escuadra de Miguel.

Con ventaja en el marcador arrancó la segunda parte. La de la remontada y las suspicacias. Cervero anotaba el empate con una jugada típica del asturiano: conexión aislada con el 9, que se hace hueco entre los centrales con una buena conducción y la deposita en la cepa del poste para que no llegara Miguel. Así se puso de manifiesto que en ocasiones el vértigo supera a la pausa. El talento de los atacantes madrileños superó al intento de la UD Logroñés de llegar al área contraria a través de conexiones constantes. Dioni sacó de punto a todos sus rivales, mientras que los riojanos fueron excesivamente horizontales, sin excesiva chispa ni velocidad en sus ofensivas, todo lo contrario que el Fuenlabrada, que cada vez que se asomaba al área contraria generaba dudas y problemas. Es la evolución natural de las cosas, en agosto lo individual tiende a superar a lo colectivo, a falta de que el trabajo diario surta su efecto. Esperemos que en mejor medida que la sombra de Torrent y la pesada losa arbitral que parece lastrar al conjunto blanquirrojo.