La Rioja

El caso Abasolo

Paul Abasolo, en su época como jugador del Logroñés CF.
Paul Abasolo, en su época como jugador del Logroñés CF. / Fernando Díaz
  • El exjugador del Logroñés CF, que fue condenado por abusos sexuales, provoca el rechazo de los colectivos feministas de Portugalete tras su reciente fichaje con el equipo vizcaíno

El exjugador del Logroñés CF Paul Abasolo sigue inmerso en su propia maldición. Al jugador le persigue el rechazo social al recibir el indulto después de ser condenado por abusos sexuales a tres mujeres en los años 2006 y 2007.

Ahora acaba de fichar por el Portugalete y las alarmas han vuelto a saltar debido a la presión social que ha iniciado el movimiento feminista de Portugalete.

El pasado 2 de junio, el Portugalete de la villa anunciaba el fichaje de Paul Abasolo (Durango, 1984), un centrocampista que ha pasado por equipos como Barakaldo, Eibar, Lemona, Logroñés CF o Real Unión de Irún. Pero su vuelta ha encendido todas las alarmas. Y no porque se pongan en duda sus buenas dotes con el balón, sino por su pasado como abusador sexual, que ha salido a la palestra de la mano del movimiento feminista de Portugalete.

Y es que cuando estaba a punto de fichar por el Athletic, Abasolo fue detenido bajo la acusación de haber cometido abusos sexuales contra tres jóvenes en Gernika durante los años 2006 y 2007. La Audiencia Provincial de Bizkaia le halló culpable de estos delitos y le condenó en 2010 a dos penas de un año y una tercera de un año y tres meses de cárcel. Sin embargo, el futbolista fue indultado en 2011, lo que evitó su ingreso en prisión, ya que conmutó esas tres condenas por una de dos años de prisión con la condición de que participase en un programa de reeducación sexual y no volviese a delinquir en los siguientes cuatro años.

De equipo en equipo

La carrera deportiva de Abasolo se tambaleó tras el escándalo y «dio comienzo su periplo por distintos clubes de fútbol de los que uno tras otro se ve obligado a salir», según advierte el colectivo feminista. En el momento de la detención, el futbolista vizcaíno jugaba en las filas del Real Unión de Irún, que por decisión interna del club no renovó el contrato del jugador a final de temporada. Después, fue el Real Oviedo quien fichó a este jugador, pese a conocer que estaba pendiente de la resolución de una sentencia. Cuando la justicia lo condenó, Abasolo se vio obligado a dejar el equipo.

En la temporada 2012, pasó a engrosar las filas del Sestao River, donde, tras conocer la noticia, las peñas y aficionados emitieron una nota pública en la que exigieron al jugador su arrepentimiento público por los delitos por los que había sido indultado y pidieron al Ayuntamiento sestaoarra que moviese ficha. Tras su paso por otros clubes, llegó en 2015 al SD Zamudio, donde, tras conocer la noticia, fue retirado de inmediato de su trabajo como entrenador de niños y niñas, y mediante un acuerdo entre el alcalde del municipio y el club de fútbol, pese a tener contrato hasta 2017, decidieron rescindirlo este mismo mes de junio.

Con vigilancia del club

Si el Portugalete no revoca el contrato con el centrocampista, el próximo mes de septiembre entraría a formar parte de la plantilla del club jarrillero. Por el momento, no ha habido ninguna reacción por parte del equipo de gobierno municipal, mientras que el propio club ha emitido un comunicado en el que defiende el fichaje de este jugador, argumentando que «se ha reinsertado totalmente en la sociedad, tanto a nivel humano como deportivo». También alerta de que «no se puede discriminar a una persona por el hecho de tener antecedentes judiciales» y se compromete a «asumir una actitud de vigilancia activa para que en su entorno no se produzca ningún hecho ni expresión que menoscabe la libertad sexual ni que ampare, justifique o aliente la violencia contra las mujeres».

Ante esta respuesta, el grupo municipal EH Bildu llevará mañana al pleno la petición realizada por los grupos feministas de Portugalete, que piden frenar este fichaje. «Abasolo nunca ha dado muestras de reconocimiento de los hechos o de arrepentimiento, ni tampoco ha pedido disculpas, por lo que caben serias dudas sobre su rehabilitación», defiende este colectivo. Por ello, quieren mostrar públicamente «un absoluto rechazo» a la incorporación del jugador y solicitan al club la rescisión de su contrato. Por ello animan a todas las vecinas y vecinos de la villa a que acudan mañana al salón de plenos del Ayuntamiento a partir de las 9.30 horas con un punto lila para unirse a su protesta.