Inglaterra

Otra polémica para mitigar una nueva derrota

José Mourinho y Pep Guardiola, en Old Trafford./Efe
José Mourinho y Pep Guardiola, en Old Trafford. / Efe

Mourinho perdió su noveno duelo particular ante Guardiola y evitó que el debate se ciñese únicamente al fútbol al protagonizar un enfrentamiento tras un derby muy pobre de los 'diablos rojos'

JULIÁN ALÍA

José Mourinho volvió a alejar la atención de los temas futbolísticos tras perder, por novena vez, ante Pep Guardiola. Con un pobre 35% de posesión, apenas un 25% en la primera parte, el entrenador portugués, que solo ha conseguido cuatro victorias en veinte encuentros frente a su gran rival, con nueve derrotas y siete empates, cayó por 1-2 en el derbi de Mánchester. Lo hizo de manera muy pobre, en los que muchos consideran una afrenta a la historia ganadora del club.

Pese a competirle prácticamente en todos los encuentros, algo realmente difícil para otros compañeros de profesión, Mourinho apenas ha sido capaz de imponerse al ahora líder de la Premier y virtual campeón de la misma, que ya le aventaja en once puntos y al que solo le ha ganado la posesión una vez; en la ida de la Supercopa de España (2-2) de la temporada 2011/12, que también acabaría perdiendo. Una victoria con el Inter (que le permitió en la vuelta celebrar la clasificación en el césped del Camp Nou bajo una lluvia de aspersores), dos con el Madrid y otra con el Manchester United son las únicas que ha podido arrancar. Curiosamente, el técnico de Setúbal acabó conquistando las cuatro competiciones cuando fue capaz de tumbar a su rival en esa campaña: la Champions League con el Inter en 2010, la Copa del Rey en 2011 y la liga española en 2012 con el Real Madrid y la Copa de la Liga (EFL) en 2016 con el Manchester United.

Con todo ello, tras el pitido final del partido del domingo, Mourinho irrumpió en el vestuario visitante de Old Trafford para exigirles a los jugadores del City que bajasen la música y que dejasen de hacer tanto ruido celebrándolo, que era una falta de respeto. Ya consideraba que habían gesticulado demasiado en el césped, especialmente el portero Ederson, que hizo una parada decisiva en la recta final del duelo. Fue precisamente el guardameta brasileño el que se enzarzó con el portugués y, supuestamente, el técnico fue objeto de un botellazo y rociado con agua y leche. Peor parado salió Mikel Arteta, que fue alcanzado por otra botella -varios medios citan a Lukaku como el autor del lanzamiento- con mucho peor resultado. El segundo entrenador de los 'citizens' acabó sangrando por la ceja y al día siguiente, lunes, se cubrió la cara con la mano a la salida del entrenamiento para evitar que quedase reflejado en las fotografías.

Hechos que recuerdan al 'Pizzagate' y a la 'Batalla del Buffet', cuando en 2004 y también en Old Trafford, Cesc Fàbregas tiró un trozo de pizza que acabó impactando en la cara de Alex Ferguson, entrenador de los 'red devils' por aquel entonces y que meses antes había provocado un lanzamiento de bota que impactó en la cara de David Beckham. Unas leyendas urbanas que terminaron confirmando los propios futbolistas.

Curiosamente, después del altercado, nadie hizo mención alguna a lo que acababa de ocurrir y volvió a destacar al árbitro en una rueda de prensa menos tensa que la del mítico 'Por qué' (en la que señaló supuestas ayudas arbitrales dirigidas por la UEFA para favorecer al Barcelona) o la posterior al dedo en el ojo al tristemente fallecido Tito Villanova. «Podemos hablar de lo que queráis. Podemos traer cualquier teoría futbolística, posesión de balón, estadísticas... pero, como el año pasado, es un penalti enorme en un momento crucial del partido (de Otamendi sobre Ander Herrera)», declaró el portugués antes de añadir: «Cuando ves jugar al Manchester City, uno espera que marquen buenos goles, no dos goles vergonzosos. Han sido dos goles muy malos, en un córner y en un rebote afortunado. Tuvieron el aparente control del partido, sí, pero el momento clave es cuando Ederson salva dos balones y cuando el árbitro no pita nuestro penalti».

Sin embargo, no les echó en cara las pérdidas tiempo y reconoció que él también se lo pide a los suyos cuando lo necesita. Guardiola se mostró orgulloso en la sala de prensa, esa en la que en 2011 consideró que Mourinho era «el puto amo, el puto jefe» y renunciaba a luchar dialécticamente la «Champions de la sala de prensa» con su rival, de que su equipo superó «en todos los departamentos, como el año pasado. Hemos ganado porque fuimos mejores» al Manchester United en Old Trafford. «Sí, ha sido increíble la parada de Ederson (primero a Lukaku, después a Mata), pero De Gea ha tenido que parar más balones», recordó el de Santpedor.

Su próximo enfrentamiento previsto es el 7 de abril de 2018 (habrá que ver si la Premier no está ya decidida porque ahora mismo hay una distancia de 121 puntos entre ambos), si un emparejamiento en alguna de las dos copas inglesas, en las que ambos siguen vivos, no lo impide o en la Champions League, si el City consigue superar al Basilea y el United al Sevilla, ciudad en la que Mourinho ganó la UEFA con el Oporto en 2003 y estrenó su casillero internacional de títulos.

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