FÚTBOL SALA

«Ahora ya no pienso en el futuro»

Iturriaga pisa el balón, con la camiseta del Real Grisignano. :: /L.R.
Iturriaga pisa el balón, con la camiseta del Real Grisignano. :: / L.R.
Sara Iturriaga | Jugadora del Real Grisignano

La riojana regresa a la competición cinco meses y dos semanas después de romperse el cruzado de su rodilla izquierda

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

No ganó el Real Grisignano, pero Sara Iturriaga volvió a jugar a fútbol sala. «Regresar al campo fue algo increíble. Respiré profundamente y me dije: a jugar», admite. La riojana se rompió el ligamento cruzado de su rodilla izquierda el 7 de mayo, cuando jugaba en el Kick Off de Milán. Se operó en Roma, fichó por el Real Grisignano, equipo de Grisignano di Zocco, localidad a 30 minutos de Venecia y que no llega a los 5.000 habitantes. Sara Iturriaga se ha convertido al Carpe Diem.

- Primero, ¿cómo está?

- Bien, ahora muy bien. Disfrutando de este deporte. Estoy tranquila, no tengo miedo. No hay dolor y no se hincha la rodilla. Atrás quedan cinco meses y dos semanas de trabajo. Físicamente estoy mucho mejor que antes de lesionarme, aunque hay que esperar para saber qué nivel alcanzo. Me divierto mucho con los entrenamientos, con la gente, conmigo misma... La lesión supuso un punto de inflexión. Me hizo ver que tenía que cambiar mi vida. Ha sido muy duro a todos los niveles, incluido el personal, pero ahora estoy feliz.

- ¿Cómo se rompió los ligamentos?

- Me rompí el 7 de mayo y me operé el 31, en Roma. Me dieron un golpe en la pierna de apoyo y se rompió todo.

- Pero estaba jugando en Milán.

- Sí, aunque no fue una buena experiencia. No se portaron bien conmigo, no se preocuparon por nada, ni siquiera por la operación. Me quedé sola. Ahora me siento muy bien.

- ¿No se planteó que, con 32 años, quizá era mejor dejar de jugar y evitar el quirófano?

- El día que me rompí la rodilla tenía muchas dudas de operarme o no, de seguir jugando o no. Fue un instante nada más y decidí que quería jugar. Quería regresar más fuerte que antes de la lesión y creo que lo he conseguido. Amo este deporte y amo la competición. Es lo que siento y no quiero dejarlo

- ¿Y qué ha encontrado en el Real Grisignano?

- A un equipo que pelea por salvar la categoría, aunque este año ha cambiado el formato de competición. Hay un grupo de diecisiete clubes en la Serie A y económicamente es una situación insostenible. Es un equipo joven, con nivel limitado y sin mucha experiencia. Tiene potencial, pero debe crecer. Espero que en diciembre se fiche a alguna jugadora, porque la permanencia está muy complicada. Bajan seis equipos, tres de ellos directamente. Mi sino en Italia es ir a equipos en construcción. Fue así en Montesilvano y en Roma. El primero anda más flojo este año y el segundo sigue fuerte. Todo depende del dinero. Creo que por potencial será el Pescara el que gane la Liga... si paga a las jugadoras. Y al margen del fútbol, tengo Venecia a 30 minutos; a 40 minutos, los Alpes; Verona está también muy cerca y es una ciudad espectacular... Me siento como en casa, incluso tengo a diez minutos un pueblo termal, con pozas al aire libre, como en Arnedillo.

- Imagino que, como en otros equipos, se ha implicado al máximo en ese crecimiento.

- Menos en Milán, me he implicado en todos los equipos en los que estuve. Allí no me trataron bien. No es un equipo, sino el presidente. En diciembre comenzaré a trabajar de profesora en un colegio rural, en Langare. Lo voy a compaginar con mis entrenamientos y con mi labor como técnico del equipo filial. Mi vida es muy tranquila y ahora mismo está aquí, en Italia. Cuando se acabe mi etapa como jugadora ya pensaré qué hacer. Hace un año quería quedarme a vivir en Milán y no pensaba que me rompería la rodilla, pero todo eso no ha ocurrido y ya es pasado.

- Vamos que de pensar en el futuro, nada de nada.

- No, quiero vivir el presente. He aprendido a no organizar nada, sino disfrutar el momento.

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