«Algún día tenía que pasar esto»

Un operario preparando la Asamblea de la Española. :: de san bernardo/
Un operario preparando la Asamblea de la Española. :: de san bernardo

Los empleados de la FEF vuelven a sus puestos de trabajo impotentes e inquietos ante su futuro laboral

IGNACIO TYLKO MADRID.

Preocupación, incertidumbre y vacío son los términos que mejor definen el sentimiento de cerca de 200 empleados de la Federación Española de Fútbol. Aunque ayer volvieron a una situación de relativa normalidad en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, ya que una vez concluidos los registros la Guardia Civil les permitió acceder a sus puestos de trabajo y funcionar con sus ordenadores, la gente allí sigue en estado de 'shock' tras la detención de su gran jefe y de sus principales colaboradores en materia económica por una trama generalizada de corrupción.

Ajenos por completo a los presuntos delitos de administración desleal, apropiación indebida, corrupción entre particulares, falsedad documental y posible alzamiento de bienes, todo ello en relación con la organización de partidos internacionales de la selección española, los trabajadores temen sobre todo por su futuro laboral. Las dudas les asaltan. No saben si se repetirán los recientes comicios electorales, si la junta directiva podrá elegir alguna figura de transición como Luis Rubiales, el presidente de la AFE al que Villar iba a proponer como vicepresidente primero, o si anteriores aspirantes como Jorge Pérez volverán a la batalla. Pero sí asumen que el fútbol español tendrá que sufrir, o bendecir, una metamorfosis. De momento, hay parálisis. Ni se celebró la junta directiva de ayer, ni tendrá lugar la asamblea de hoy.

En el plano deportivo, tanto la selección absoluta de Julen Lopetegui como las inferiores gozan de muy buena salud y no parece que la crisis pueda afectarles directamente. Algunas fuentes consultadas coinciden en que futbolistas y técnicos prefieren situarse al margen del conflicto y centrarse en su profesión y en sellar la clasificación para el Mundial de Rusia 2018. Más allá del cariño que pudieran tenerle a Villar y a sus acólitos, su mirada se centra en la cita clave ante Italia del 2 de septiembre en el Santiago Bernabéu, en la visita a Liechtenstein tres días después y en los choques ante Albania en casa e Israel, fuera, los días 6 y 9 de octubre. En cuanto a amistosos sólo está cerrado el de marzo ante Alemania en Düsseldorf. El calendario no para pero es una incógnita quién y cómo organizará a partir de ahora los amistosos o negociará las primas de los internacionales, un asunto que durante casi tres décadas ha sido competencia exclusiva del vicepresidente económico Juan Padrón, también detenido.

El caché de la selección para los bolos subió a un millón de euros desde el Mundial de Sudáfrica

Compromisos exóticos

Tras conocer que a Ángel María Villar se le acusa de haber impulsado partidos internacionales para que su hijo Gorka obtuviera réditos a través de su empresa Sport and Advisers, de la que es administrador único, todos comprenden mejor el porqué de tantos compromisos ante rivales exóticos que generaban sospechas. Desde que conquistó el Mundial de Sudáfrica en 2010, el caché de la selección pasó a ser de un millón de euros por bolo. Entre el triunfo en Johannesburgo ante Holanda y el éxito en la final de Kiev ante Italia que coronó la Eurocopa de 2012, la selección jugó 14 amistosos, que fueron 12 en el siguiente ciclo desde el certamen en Ucrania y Polonia y 14 desde el último Mundial en Brasil.

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz investiga sobre todo los encuentros celebrados en tierras suizas, con rivales como Chile (dos veces), Corea del Sur, Serbia o Bosnia. También chocan pachangas en Estados Unidos ante El Salvador o Haití, el famoso compromiso de Malabo ante Guinea Ecuatorial, o varios encuentros ante México, Costa Rica, Colombia, Venezuela, Panamá, Puerto Rico, Ecuador, Argentina y Uruguay, frente a la que España jugó en enero de 2013 en Doha (Catar). Curiosamente, los contactos con estos combinados americanos eran más fáciles con Gorka Villar como hombre fuerte en la Confederación Sudamericana (Conmebol). ¿Sería por dinero?

En la FEF asumen que la operación 'Soule' marcará el final de Ángel María Villar y un punto de inflexión sobre las formas de gestionar el alto organismo del fútbol español. Cuando el martes llegaron al trabajo, los empleados se encontraron las oficinas cerradas y los ordenadores precintados. Cuando fueron desalojados a los pasillos y a la cafetería, la tensión y la impotencia se apoderó de casi todos. Aunque muchos asumen en privado que «tarde o temprano esto se veía venir» o que «algún día tenía que pasar», a todos les sorprendió que Villar fuera detenido a las ocho de la mañana en su domicilio particular por agentes de la UCO y que a primera hora de la tarde del miércoles el presidente llegase, custodiado por miembros de la Guardia Civil, para proceder a un registro que se prolongó durante unas doce horas, antes de que el singular 'hombre del fúrgol' durmiese en los calabozos de Las Rozas mientras su hijo Gorka lo hacía en los de Tres Cantos.

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