Mundial 2018

Rusia 2018

Respuesta a una humillación

Luis Rubiales reacciona con valentía a la ofensa del Real Madrid y despide a Lopetegui

Lopetegui, Rubiales y Sergio Ramos a su llegada a Rusia. /AFP
Lopetegui, Rubiales y Sergio Ramos a su llegada a Rusia. / AFP
JON AGIRIANO

La rueda de prensa de Luis Rubiales se retrasó noventa minutos, el tiempo reglamentario de un partido. Había razones para la demora. Y es que el nuevo presidente de la RFEF llevaba desde la noche anterior jugando él mismo un partido durísimo, uno que nunca hubiera pensado jugar. Se trataba de responder a una tremenda humillación, la que le había provocado Florentino Pérez ocultándole la negociación con Julen Lopetegui, comunicándole su fichaje cinco minutos de anunciarlo en la web de su club y despreciando su petición, su súplica más bien, de que el Real Madrid no hiciera pública la noticia. Tras sufrir el golpe bajo, Rubiales pidió tiempo a Florentino. O a José Ángel Sánchez, su director general, que viene a ser lo mismo. Tiempo para encajarlo y levantarse de la lona con una cierta prestancia. Pero ni eso le concedió el Madrid.

Luis Rubiales reaccionó con valentía. Aquello había sido una afrenta y como tal se la tomó. Era algo «que no se puede pasar por alto», según sus palabras, e hizo lo que casi nadie pensaba que tuviera valor de hacer a 72 horas del debut de España en el Mundial. Despidió al seleccionador y vinculó su decisión, exclusivamente, a una cuestión de principios, a una manera de ir por la vida, «a una forma de actuar», como dijo ante los medios. Reconoció que España quedaba en una situación «muy difícil y complicada», pero a él se le había planteado una cuestión de principios. «No me voy a traicionar a mí mismo», sentenció. «No podíamos mirar hacia otro lado».

El máximo dirigente de la RFEF estaba muy afectado, pero fue elegante con Lopetegui y supo aguantar el tipo. En un primer momento, pidió a los periodistas comprensión y les anunció que el interrogatorio sería breve, cinco o seis preguntas. Luego fueron muchas más. Rubiales reconoció que la Federación y el propio equipo nacional quedaban en una situación «de tremenda debilidad», pero se mostró convencido de que «con el tiempo eso nos hará más fuertes». Estaba previsto que Lopetegui saliera a dar explicaciones -de hecho, iba a salir con Rubiales-, pero prefirió guardar silencio. Hablará en Madrid. Posiblemente, ya en compañía de Florentino Pérez.

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