Ronaldo vive en su búnker

Cristiano hace un gesto de incompresión, ayer. :: reuters/
Cristiano hace un gesto de incompresión, ayer. :: reuters

A tres días de su debut ante España en el que puede ser su último Mundial, el portugués sigue sin aclarar su futuro

V. ROBLEDO MADRID.

Mientras los futbolistas del Real Madrid celebraban la Champions sobre el césped del Estadio Olímpico de Kiev, un hombre corpulento, de gesto serio y con la cabeza rapada seguía todos los movimientos de Cristiano Ronaldo un par de pasos por detrás de él. Nuno da Cruz Marecos, un exparacaidista y antiguo luchador de MMA, se estrenaba aquella noche como guardaespaldas del astro portugués y su familia, cargo que mantendrá durante las próximas semanas en Rusia. Además de la intimidante figura de Nuno, un enorme dispositivo de seguridad rodea estos días la pequeña localidad de Krátovo, donde la selección lusa ha establecido su cuartel para el Mundial. Ninguna de esas medidas, sin embargo, parece tan inexpugnable como el búnker que ha construido el propio Ronaldo alrededor de sus intenciones. Diecisiete días después de la final de Kiev, tras aquellas explosivas declaraciones a pie de césped en las que emplazaba al madridismo a una aparición pública en la que aclararía su incierto futuro en el club, el luso sigue sin hablar y no existen muchas pistas sobre sus planes.

En los quince minutos del entrenamiento de ayer en los que el seleccionador Fernando Santos permitió la entrada de los medios se vio a un Ronaldo bromista con sus compañeros, juguetón con la pelota y ajeno a las cámaras que se disparaban con cada movimiento, o tal vez no. El portugués parece decidido a jugar con los silencios, una forma de hablar que ya ha demostrado que domina con tanta eficacia como las palabras.

Se esperaba que Ronaldo hablara al llegar a Rusia no solo de su futuro, sino también del regusto que le ha dejado la temporada en el Madrid, de la marcha de su entrenador o de sus sensaciones de cara al inicio del Mundial. De momento, en la agenda de Portugal no hay fecha prevista para eso. En Cascais, donde Portugal completó el primer tramo de su preparación, sus compañeros tuvieron que esquivar las primeras preguntas sobre su capitán, una situación que se repitió ayer, en la primera rueda de prensa de un jugador luso en Rusia.

Ajeno seguramente a las palabras de su compañero, Cristiano se mantenía en ese momento en algún rincón del recinto de concentración de Portugal, que cuenta con once hectáreas. El viernes arranca Cristiano ante España el que seguramente sea su último Mundial y solo él sabe lo que pasa por su mente.

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