En el ojo del huracán

El río Pregolya (Pregel en alemán) a su paso por la ciudad de Kaliningrado. :: MARTIN DIVISEK / efe/
El río Pregolya (Pregel en alemán) a su paso por la ciudad de Kaliningrado. :: MARTIN DIVISEK / efe

Kaliningrado, donde La Roja juega hoy, es la antigua Königsberg que vio nacer a Kant y está en el epicentro de la nueva guerra fría

J. M.

Sobre la isla de Oktyabrsky de Kaliningrado, donde esta noche se enfrentan La Roja y Marruecos, cazas rusos vigilan los movimientos de la OTAN en el mar Báltico y en las vecinas Lituania, al este, y Polonia, al oeste. El fútbol ha puesto sordina a la tensión latente en ese enclave de Rusia, separado físicamente del resto del país (600 kilómetros) y elegido como una de las sedes del Mundial. Pero con torneo o sin él y a pesar de los intentos de esa provincia (oblast) algo más pequeña que León de ofrecer una imagen de calma y prosperidad, la realidad es que sigue siendo el epicentro de la nueva guerra fría.

Un par de hechos lo demuestran. Kaliningrado es la base de la flota rusa del Báltico. Y a escasos 250 kilómetros del estadio de Oktyabrsky, con capacidad para 35.000 espectadores, donde la España de Fernando Hierro se juega el quedar primera de su grupo, Estados Unidos comenzó a instalar un escudo antimisiles en territorio polaco, despliegue que el régimen de Vladímir Putin considera otro acto hostil en la escalada de gestos beligerantes que la OTAN y Moscú cruzan con el conflicto de Ucrania como telón de fondo.

La singularidad de Kaliningrado afecta a la rutina de los 467.000 habitantes de su capital, que da nombre a todo el territorio y fue anexionada por la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial. Necesitan visado para viajar a Rusia, por ejemplo por tren o carretera pasando por Lituania. Otra alternativa es el avión. Sobre la identidad de Kaliningrado dice mucho el nombre original de la ciudad, la prusiana Königsberg, fundada en 1255 por rey Otakar II de Bohemia y perteneciente a la Alemania unificada hasta que Stalin la anexionó en 1945 y la rusificó, expulsando a la población germana y bautizándola con el nombre del entonces presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Kalinin.

Eje de la cultura germana y el luteranismo durante siglos, en el XVIII nació allí el filósofo Inmanuel Kant; y en ese mismo escenario Leonhard Euler resolvió un famoso problema matématico: el de los siete puentes de Königsberg sobre el río Pregel (Pregolya en ruso). La cuestión era buscar un trayecto con el cual recorrer la ciudad pasando por cada puente una sola vez y acabando en el punto de partida. Kaliningrado está en el ojo del huracán. El empeño de Rusia de no soltarla se debe a que es el único puerto del Báltico libre del hielo todo el año. Es una salida al mar tan geoestratégica para Moscú como el puerto de Sebastopol en Crimea, la península del Mar Negro que se incorporó a Rusia en 2014.

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