El estreno maldito de los defensores del título

J. CASTRO

Ganar una vez es complicado. Hacerlo dos veces seguidas casi imposible. Esa máxima parece haber quedado obsoleta en los últimos tiempos. Las Champions del Madrid, las Copas del Rey del Barcelona, las Europa League del Sevilla y las Eurocopas de España, son ejemplos muy cercanos que nos muestran que repetir títulos de manera consecutiva es más que posible. Sin embargo, hay una competición que se empeña por mantener esa ley. El Mundial. Es cierto que Brasil logró dos títulos consecutivos a mitad del pasado siglo (1958 y 1962), pero desde que este torneo aumentó de equipos esa gesta ha sido inalcanzable.

De hecho, a la imposibilidad de conseguir ese logro se ha sumado una especie de maldición: el vigente campeón no logra la victoria en su debut en la siguiente Copa del Mundo. Y es que desde que en 1970 Inglaterra acudió a México como campeona y ganó por 1-0 a Rumanía, lo cierto es que sólo tres de los doce vigentes campeones han logrado una victoria en su estreno

El último ejemplo es Alemania, que cayó ayer ante México en su debut en Rusia. Pero la derrota más dura fue la de La Roja por 1-5 frente a Holanda en su estreno en el Mundial de Brasil 2014. Otro primer partido para el olvido fue el estreno de Francia en 2002, cuando perdió ante la inexperta Senegal por 0-1. Por tanto, las campeonas entran con mal pie en el Mundial siguiente: Italia empató a uno con Paraguay en 2010 y con Bulgaria en 1986; Argentina cayó 0-1 con Camerún en el 90 y con Bélgica en el 82...

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