La otra realidad de Zinedine Zidane

Zidane, durante el partido ante el Levante. :: efe/
Zidane, durante el partido ante el Levante. :: efe

IGNACIO TYLKO

madrid. A poco más de una semana de la gran cita del año ante el PSG en los octavos de la Champions, y sólo con el ensayo ante la Real Sociedad por delante, el equipo de Zinedine Zidane agravó en el Ciutat de Valencia todos los síntomas de una enfermedad que le tiene débil, deprimido y bajísimo de defensas. A día de hoy, pensar que este equipo puede eliminar a los Neymar, Cavani, Mbappé y tomar impulso para conquistar su decimotercera Champions, tercera consecutiva con Zidane en el banquillo, es una cuestión de fe.

Aunque el Madrid se puso por delante muy rápido en el marcador ante el Levante gracias al afortunado cabezazo de Ramos, el primer defensa que logra marcar en 14 temporadas seguidas, el campeón fue incapaz de manejar el espacio y el tiempo del partido. Y eso que el rival lucha por la permanencia y suma dos meses y medio sin ganar.

Las brillantes actuaciones individuales de Luka Modric, que se fajó hasta en defensa, de Keylor Navas, determinante en varias acciones que incluso evitaron la derrota, y de Isco, que marcó y dio más movilidad al equipo cuando salió al rescate a 25 minutos del final, no pueden esconder una imagen descorazonadora.

Zidane no da con la tecla en el campo y no encuentra explicaciones ante los periodistas. Vive en una realidad paralela, o al menos así lo demuestra al insistir en que «la Liga aún no está sentenciada» y asegurar que está «disgustado, pero no tocado».

Si ante el Leganés en Copa fracasó la unidad B, que quedó señalada para el técnico, frente al Levante no dio la talla el equipo titularísimo, el mismo que jugará ante el PSG con la entrada de Nacho en lugar del sancionado Carvajal. Ni con la BBC ni sin ella, tienen las penas remedio.

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