Un Real Madrid de nuevo cuño

Theo y Morata, durante un entrenamiento en Los Ángeles. ::  REUTERS/
Theo y Morata, durante un entrenamiento en Los Ángeles. :: REUTERS

La incorporación de Ceballos acentúa el rejuvenecimiento del vestuario blanco

ÓSCAR BELLOT

madrid. La foto ya está completa. El Real Madrid oficializó ayer lo que era un secreto a voces. Ceballos vestirá la elástica blanca durante las seis próximas temporadas. Será presentado el 20 de julio y al día siguiente viajará a Estados Unidos para incorporarse a la concentración de pretemporada de su nuevo equipo. La entidad de Chamartín desembolsará 16,5 millones de euros al contado, 1,5 más de lo que estipulaba su cláusula de rescisión.

El fichaje del sevillano no ha estado exento de aristas. El atractivo de su bajo coste en relación a las prestaciones que ya ha exhibido y, más aún, las que se le auguran, le convirtieron en objeto de deseo del Barcelona, que pugnó hasta el último momento por sus servicios. El Betis se resistía a perder a su joya y su vicepresidente deportivo, Lorenzo Serra Ferrer, prefería verlo vestido de azulgrana antes que con la camiseta blanca. Acabó prevaleciendo el anhelo del centrocampista de incorporarse a la medular del vigente campeón de Liga y Champions, que llegó a darle un ultimátum para que se decidiese. Ceballos puso una condición, que su aterrizaje en la capital fuese inmediato. Ante el temor de perder al designado como mejor jugador del reciente Europeo sub-21, el Real Madrid revertió sus planes iniciales de cederle y aceptó hacerle sitio en su plantel para la temporada 2017-2018. Sólo la divergencia en cuanto a la forma de pago retrasó el anuncio.

El Real Madrid llevaba tiempo siguiendo sus evoluciones. El marcaje se intensificó desde el pasado verano y el interés no disminuyó ni cuando el joven cayó en desgracia para Gustavo Poyet al inicio de la anterior temporada. Con el uruguayo en el banquillo de Heliópolis, sólo disputó 202 minutos en once encuentros. Llegó incluso a quedarse en la grada ante la disconformidad del técnico con su actitud en los entrenamientos.

Instantánea premonitoria

El despido del sudamericano y la llegada de Víctor Sánchez fue saludada como agua de mayo por Ceballos. Con el madrileño, alcanzó sus días de mayor brillo. Dejó atrás su irregularidad y finalizó la temporada con 30 partidos disputados en Liga, en los que marcó dos goles. Su actuación en Polonia, donde empezó como suplente para acabar como el mejor del torneo tras maravillar con su inagotable repertorio en la semifinal ante Italia, acabó venciendo las últimas reticencias en el cuerpo técnico.

Su llegada al club de Concha Espina, donde tratará de emular a ilustres béticos que cambiaron el verdiblanco por el blanco impoluto como Luis del Sol o Rafa Gordillo, convierte en premonitoria la instantánea que en su día subió a las redes sociales Marcos Llorente y en la que se podía ver al hijo de Paco Llorente junto a Vallejo, Marco Asensio y Ceballos en el vestuario de la sub-21 en Polonia. Cuando comenzó el torneo, sólo el balear formaba parte de la primera plantilla del Real Madrid. Quedaba el 'gitano', como le apodaban en el Betis a este hijo de churreros, al que no paraban de salirle novias sin que diese el 'sí quiero'.

Hasta siete futbolistas pelearán por los tres puestos en el medio que suele dibujar Zidane cuando la BBC está al completo. Casemiro, Kroos y Modric son fijos, pero la determinación del francés de repartir esfuerzos asegura ocasiones para lucirse también a Marcos Llorente, Kovacic, Ceballos e Isco. A ellos se suman Lucas Vázquez y Marco Asensio, que pueden asentarse en el medio dentro de un 4-4-2 o formar parte de la punta en el 4-3-3. Jóvenes todos ellos, como lo son Theo o Mayoral, otras de las piezas que vienen a acentuar el rejuvenecimiento del vestuario blanco.

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