«Pitar el himno es violencia verbal», advierte Tebas

A. GÓMEZ MADRID.

«Pitar el himno es violencia verbal. Si hemos denunciado como violencia el grito de 'Puta Cataluña' cuando ha jugado el Barcelona en muchos campos de España, para mí violencia verbal es silbar el himno», advirtió ayer el presidente de LaLiga, Javier Tebas. «Está muy mal que se falte al respeto y se insulte a España pitando el himno o insultando directamente al jefe de Estado», reconoció Tebas tres días antes de la final de Copa entre el Barcelona y el Sevilla en el Wanda Metropolitano, donde también se esperan miles de banderas independentistas, ya que la Federación Española de Fútbol (FEF) ha decidido no prohibir la entrada de esteladas. «Si no han sido prohibidas por la Delegación del Gobierno hace unos años, tendrán que entrar como entran aquí en el Camp Nou. Si no hay normativa, no hay que prohibirlas», defendió el presidente de LaLiga durante una mesa redonda celebrada en Barcelona.

También recordó Tebas que «no existe marco normativo que permita suspender un partido por pitos al himno de España», aunque sí aclaró que «será el Ministerio del Interior el encargado de determinar las consecuencias de una pitada al himno», aparte de la FEF, como organizadora de la competición. «El ministro del Interior será responsable con lo que suceda en el evento y no puedo saber si se va a tomar alguna medida más o no porque no tenemos competencias en esa final», reconoció quien ayer aseguró que dijo, «en tono jocoso», que se debería aplicar el artículo 155 de la Constitución en la final de Copa.

«Quiero pensar que cuando, de manera mayoritaria, nuestra afición se ha expresado silbando, no lo ha hecho por menospreciar ningún símbolo, sino en protesta por determinadas actitudes contra el pueblo de Cataluña en los últimos años», defendió horas después el presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, que reclamó «respeto por el significado de la palabra justicia, que permita acabar con la insólita situación de prisión preventiva que sufren, no sólo los políticos, sino también personas como el expresidente Rosell». «Siempre hemos pedido que se respeten los símbolos identitarios, del mismo modo que nos gusta que se respeten los nuestros», proclamó Bartomeu, para quien «sin respeto no hay diálogo y sin diálogo no hay solución».

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