Messi acepta al Barça más práctico

Messi mira hacia al césped del Juventus Stadium desde el banquillo, un lugar en el que no suele ser habitual. :: efe/
Messi mira hacia al césped del Juventus Stadium desde el banquillo, un lugar en el que no suele ser habitual. :: efe

El argentino, que hoy podría hablar de su renovación, asume su descanso en Turín, decidido por Valverde

P. RÍOS BARCELONA.

Definitivamente, algo ha cambiado en el Barcelona cuando el entorno no se incendia al ver a Paulinho en la mediapunta contra la Juventus intentando hacer la labor de un Messi sonriente en el banquillo por decisión técnica, aunque consensuada con el '10', apelando a su descanso. Lógicamente, fue una misión imposible para el brasileño en lo referente a la creación de juego, aunque seguro que Ernesto Valverde valoró la consistencia que dio en cuestiones defensivas: presión alta, líneas juntas, ayudas al centro del campo...

Algo se ha modificado en el famoso ADN del Barcelona, el interno y el externo, cuando pasa desapercibido un dato que en épocas recientes provocaría debates estéticos interminables pese a los buenos resultados generales. El equipo azulgrana se ha clasificado como primero de grupo para los octavos de final de la Liga de Campeones sin haber marcado directamente ni un gol lejos del Camp Nou. 0-0 ante Olympiacos y Juventus y 0-1 contra el Sporting de Lisboa gracias a un tanto en propia puerta de Coates.

Algo está pasando cuando, por mucho que se valore la seguridad defensiva en un sentido colectivo, la estrella de la temporada, con permiso de Messi, está siendo Ter Stegen con paradas decisivas en cada partido. Y si el guardameta tiene que intervenir con manos milagrosas como la que le puso a Dybala en el tiempo añadido de Turín quizás es que en la muralla azulgrana hay más grietas de lo que parece, por lo que no estaría de más volver a potenciar el juego ofensivo.

Hasta Messi parece entender que al Barça le conviene ahora ser más práctico e incluso acepta una suplencia en un partido que nunca quiere perderse, algo que a Pep Guardiola, Tito Vilanova, Tata Martino y Luis Enrique les hubiera costado una crisis. En la madurez alcanzada por el argentino está la clave, pero también en la calma que transmite Ernesto Valverde, quien, según reveló en rueda de prensa, se lo explicó así: «Era una decisión complicada. Messi tiene acumulación de partidos y como todos tiene muchas cargas. Él siente una gran responsabilidad, pero alguna vez tenía que descansar. Hay jugadores que llevan muchos minutos, como también Jordi Alba. Pensábamos que el partido iba a ser cerrado al principio y que se podía abrir después, y pensamos que le podía venir bien jugar la segunda parte». Messi jugó algo más de media hora y llegará algo más descansado a Mestalla el domingo.

El técnico, eso sí, se enfadó a su manera al escuchar el término «resultadista», algo que atenta totalmente contra la filosofía del Barça, pero que aparece en los discursos con toda lógica. Ahora bien, en el club hay otro interrogante más grande que el de la pureza estilística deportiva. Messi acaba contrato el 30 de junio de 2018 y sigue sin aparecer la fotografía de esa renovación hasta 2021 anunciada por el club en su día, al parecer firmada por su padre, con poderes para ello. Pero sin imagen, hay alarma, pues en enero ya podría negociar libremente con cualquier club. Verle en el banquillo ante la Juventus, aunque con su aceptación, no ayuda a dar tranquilidad a los barcelonistas. Y este viernes todos estarán pendientes del acto en el que se le entregará en Barcelona la Bota de Oro 2016-17 por sus 37 goles de la pasada Liga. Será la cuarta que levanta.

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