EDF, una historia de superación

De la nada al cielo en 9 años: la historia que culminó con el ascenso del EDF a la Liga Iberdrola

EFELogroño

Cuando la Liga Iberdrola de fútbol femenino inicie la nueva temporada lo hará con un nuevo equipo, el Escuela de Fútbol (EDF) Logroño, que no es un conjunto más, sino la demostración de que la superación y los valores pueden servir para alcanzar la Primera División.

Cuando las riojanas ganaron, el pasado día 3, al Tacón en Madrid y certificaron su ascenso, muchas de ellas no solo lloraron por la emoción del triunfo, sino que lo hicieron por culminar una historia personal de sacrificio y años de poco reconocimiento.

Una historia de su club que se remonta a 2008, cuando dos amigos, ambos licenciados en Educación Física, tuvieron que crear, casi a la carrera, una entidad para acoger al centenar de niños al que entrenaban en otra que decidió no continuar con el proyecto.

Iván Antoñanzas y Francisco Rivillas mantuvieron el empeño con el fútbol de formación y pusieron en marcha el EDF, ya con algunas niñas en sus equipos.

Las echaron cuando «ganaban a los chicos»

Fue otro hecho negativo el que poco después les llevó a crear el primer equipo femenino del club, dado que unas niñas les pidieron «soporte» para hacer un equipo porque les habían echado de otro club «en el que ganaban a los chicos» y «nosotros les ayudamos», explica Antoñanzas, presidente del EDF.

Fue en 2009 «y el principio fue difícil» porque, «incluso, la normativa de la competición -escolar- lo complicaba todo», ya que «incluían a las chicas en ligas de chicos más pequeños que ellas, pero, por su edad, no les dejaban jugar las finales aunque llegaran a ellas», recuerda.

Pero ni el club ni las jugadoras se rindieron, «sino al contrario».

«Fuimos dando pasos, el primero llegar con ellas al fútbol 11» y consiguieron, con otros clubes riojanos, hacer una liga territorial, que arrancó hace menos de una década y de la que el EDF pasó a Segunda División hace seis temporadas con varias de las niñas que les habían pedido jugar años atrás.

Además, el club siguió creciendo en «lo que es su esencia», los equipos de formación, hasta alcanzar casi un millar de niños y niñas con las que trabajan hoy en Logroño.

Con el equipo femenino consolidado en Segunda División, los dirigentes del EDF pensaron que «se podía dar otro paso» y buscaron un entrenador «con un método más competitivo», Héctor Blanco, el que ha llevado al equipo a Primera tras cuatro temporadas de trabajo.

Progresar y aprender

«Me acuerdo del primer día en el que entramos con él al vestuario pensando que muchas chicas no aceptarían que fuera más duro y que les hiciera trabajar mucho más en cuestiones tácticas», detalla, «pero fue al revés, demostraron unas ganas tremendas por progresar y aprender», según Antoñanzas, que espera que Blanco siga en el banquillo en Primera.

El EDF empezó también a contar con chicas de localidades cercanas a Logroño para reforzar su equipo y hace dos temporadas logró el éxito de jugar el play-off de ascenso, que entonces no le fue bien.

Algo que volvió a forzar la ambición del club, que decidió buscar jugadoras más lejos, algunas procedentes de equipos de Primera.

«Pero esto no es como el fútbol masculino, aquí no se viene por dinero, sino por amistad con las que ya jugaban o porque desde que jugamos la fase de ascenso ven que hay un buen proyecto», subraya.

Ahora llega, reconoce, el momento de dar un nuevo paso. «Sabemos que vamos a tener que invertir más en algunos fichajes para luchar por no descender», pero también entran en juego los valores del EDF, sobre todo el de la recompensa al trabajo.

«Van a continuar si ellas quieren»

«Porque las jugadoras que llevan con nosotros tanto tiempo, algunas desde el principio, van a continuar si ellas quieren», asegura, ya que sentiría «vergüenza» si les dijera «que ahora que han llegado a Primera se tienen que ir, y tampoco sería algo que se le pueda explicar a un niño de nuestros equipos».

Antoñanzas, que dirige un club con mil jugadores y jugadoras, insiste en que «algunas chicas lloraron con el ascenso por todo lo que hay detrás» y, «por ellas y por todo el esfuerzo que han hecho sus familias, van a estar en Primera».

Reconoce que el EDF «se va a tener que profesionalizar más» para «trabajar como hace falta en Primera», aunque eso no supone que sus jugadoras vaya a cobrar grandes sueldos porque esa no es la dimensión real del equipo.

«Algunas jugadoras están alucinadas con el hecho de que el año próximo no van a tener que entrenar con su propia ropa y no tendrán que lavarla en casa», explica Antoñanzas.

Ha afirmado que el club tendrá que multiplicar el presupuesto de 75.000 euros que ha destinado este año al equipo femenino, por lo que estos días son «de hacer cuentas y buscar apoyos», pero «sin perder de vista que somos una familia y un club que se dedica a formar a niños en valores y a sacar jugadores y jugadoras», de lo que Ana Tejada, campeona de Europa sub-17, es su mayor exponente.

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