El hijo disfruta en casa del padre

Los jugadores del Atlético de Madrid celebran el primer gol. :: afp

El Atlético mantiene su racha triunfal en el nuevo San Mamés ante un Athletic sin tino

RODRIGO ERRASTI

madrid. La historia dice que San Mamés siempre fue muy exigente con los porteros. Dan fe muchos de ellos, buenos guardametas, a los que las comparaciones con los anteriores les quemaron. En el duelo entre los dos equipos más atléticos de la liga, el club matriz y el que se formó con los estudiantes llegados a Madrid, los dos porteros honraron la memoria de Lezama, Carmelo, Iribar o Zubizarreta. A Kepa, que tiene a su parroquia intranquila porque no termina de plasmar una renovación que sus compañeros ven cercana, le tuvieron que sacar de la portería para superarle. Sus paradas mantuvieron dentro del partido a un Athletic que sigue mostrándose encogido ante un Atlético que le tiene cogida la medida, que le ha vencido en su nuevo estadio en cinco ocasiones (1-2, 1-2 , 1-4 , 0-1 y 1-2) y que sólo la pasada campaña se fue sin los tres puntos (2-2). El meta vizcaíno no pudo evitar que Correa primero y Carrasco después perforasen su portería, cuando tuvo que abandonarla a la desesperada ante las llegadas madrileñas.

0 ATHLETIC

1 AT. MADRID

Athletic
Kepa, Lekue, Unai Núñez, Laporte, Balenziaga, San José, Iturraspe (Beñat, min. 55), Susaeta (Williams, min. 55), Raúl García, Muniain y Aduriz (Iñigo Córdoba, min. 72).
Atlético
Oblak; Giménez, Savic, Godín, Filipe (Lucas, min. 79), Thomas, Saúl, Koke, Gaitán (Carrasco, min. 59), Correa (Gabi, min. 72) y Griezmann.
Goles
0-1, min. 55. Correa. 0-2, min. 73. Carrasco. 1-2, min. 91. Raúl García.
Árbitro
Estrada Fernández (Catalán). Amonestó a Thomas, Filipe
Incidencias
Quinta jornada. Casi lleno en San Mamés. En torno a 52.000 espectadores.

El duelo tuvo más ocasiones que juego, un ritmo superior a la precisión. Así, San José dispuso de la opción inicial dentro del área pequeña pero le faltó rapidez para disparar con la izquierda y probar a Jan Oblak, frío y seguro como acostumbra. El esloveno frenó a Raúl García, que probó a la media vuelta y no paró hasta marcar ya en la prolongación cuando el duelo agonizaba. Poco podrá recriminarse el navarro, otrora ídolo de los visitantes, ya que fue el más peligroso de los que vestían de rojiblanco.

Antes llegó la jugada que cambió el partido. Un error de Filipe, después lesionado, acabó en penalti. Dice el dicho que si no es, se falla. Realmente no sucedió eso. No lo marró Aduriz, lo frenó de modo soberbio Oblak.

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