Gareth Bale no tapa las deficiencias del Madrid

Maxi Gómez consiguió con este cabezazo el tanto del ampate del Celta ante el Real Madrid en Balaidos. :: efe/
Maxi Gómez consiguió con este cabezazo el tanto del ampate del Celta ante el Real Madrid en Balaidos. :: efe

El equipo de Zidane remontó gracias a dos goles del galés, pero el endeble conjunto blanco no fue capaz de ganar

AMADOR GÓMEZ MADRID.

Volvió Gareth Bale a ser titular en la Liga tres mes y medio después, para formar pareja de ataque con Cristiano Ronaldo, y el galés reapareció en el once e intentó propiciar la remontada del Real Madrid en sólo cuatro minutos, con un par de remates de auténtico 'killer', pero no fue posible la victoria blanca, porque el todavía campeón no está preparado física y psicológicamente para pelear por un título que ya puede dar por perdido. La notable actuación del galés no consiguió tapar las múltiples deficiencias de su equipo, un triste, endeble y conformista Real Madrid que, sin control ni intensidad en Balaídos, se alejó con merecimiento todavía más de la Liga.

2 CELTA

2 REAL MADRID

Celta
Rubén Blanco; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Wass (Jozabed, min.89), Radoja, Hernández, Pione Sisto (Emre Mor, min.72; Iago Aspas y Maxi Gómez.
Real Madrid
Keylor; Achraf, Varane, Nacho, Marcelo; Casemiro, Modric (Lucas Vázquez, min76), Kroos; Isco (Kovacic, min.77), Bale (Asensio, min.84) y Ronaldo.
Goles
1-0, m.33: Wass. 1-1, m.36: Bale. 1-2, m.38: Bale. 2-2, m.81: Maxi Gómez.
Árbitro
Jaime Latre (comité aragonés).
Incidencias
20.872 espectadores.

Bale demostró de nuevo, y el caso es preocupante, que es el jugador más en forma del Real Madrid, que cuando peor lo estaba pasando contra el Celta se encargó de dar la vuelta al marcador y despertar en ese momento a los suyos, aunque este equipo blanco es una ruleta rusa, muy débil atrás, con una defensa sin Sergio Ramos ni Carvajal, un centro del campo sin juego ni capacidad de temple y, a veces, aunque en Balaídos no fue suficiente, letal arriba.

Con el discutido Benzema lesionado y Cristiano Ronaldo muy alejado del área y desaparecido durante todo el partido, surgió la figura de Bale, para, tras asistencias de Kross e Isco, acabar entonces de cuajo con la alegría que tan poco le duró al Celta cuando se adelantó en un contragolpe culminado por Wass tras un genial pase en largo de Iago Aspas. El teórico extremo izquierdo galés, en Balaídos el jugador más adelantado e incisivo del Real Madrid, resultó demoledor después de que el equipo blanco, tras sufrir un disparo al poste antes del cuarto de hora y llevarse un tanto pasada la media hora, fuese superado por un rival entregado siempre al sacrificio -al contrario que los blancos- que hizo padecer muchísimo a los de Zidane sin el balón.

El Real Madrid ya salió mucho menos enchufado que el Celta, con un fútbol insulso, y con Isco muy atrás, sin poder recibir entre líneas, por lo que no creó nada de peligro hasta que apareció Bale para reivindicarse y reforzar su figura frente a Benzema. No marcaba un doblete ni perforaba la portería contraria en dos partidos seguidos el galés desde hace más de un año y lo consiguió en el momento más oportuno. Cuando los blancos estaban a merced del Celta, cuya euforia por el 1-0 hizo al conjunto de Unzué lanzarse arriba, y pagó con el empate la primera contra madridista resuelta con un disparo cruzado del galés con la zurda. Sólo tres minutos después Bale recibía en línea, casi en fuera de juego, y ejercía de nuevo como un verdadero delantero centro para en un abrir y cerrar de ojos los madridistas pasasen de la depresión a la esperanza que les da este futbolista cuyo físico y capacidad para jugar en cualquier posición permiten al Real Madrid pensar en que todo es posible en Europa, porque la Liga está ya perdida para los blancos.

Gareth Bale y Iago Aspas, que cada vez que coge el balón ilumina el ataque del Celta y hace temblar a los rivales, se erigieron casi desde el pitido inicial en los protagonistas de un duelo sin un dueño claro en el que el Madrid ofreció una pobre imagen, especialmente en defensa, como quedó reflejado, sobre todo, en el tanto que abrió el marcador, cuando, tras una pérdida de Cristiano Ronaldo, Marcelo y compañía dejaron solo a Wass para que el danés la picase ante Keylor Navas, enfrentado a otra prueba ante los insistentes rumores por el fichaje de Kepa. El costarricense al menos le paró un penalti a Iago Aspas que él mismo provocó al arrollar al delantero gallego.

Pese a haber conseguido lo que parecía más complicado, una remontada que no se podía intuir en el primer tiempo pero que llegó muy rápido merced a dos zarpazos del 'dragón' galés, el Real Madrid, tan intermitente y frágil él, no fue capaz de controlar en ningún momento para cerrar el encuentro. En la segunda parte el Celta volvió a ser superior y no dejó de intentarlo hasta el pitido final.

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