Estocada o indulto antes de Nochebuena

Estocada o indulto antes de Nochebuena

El Madrid se juega su supervivencia ante un Barça que nunca ha encadenado tres triunfos consecutivos en el Bernabéu

ÓSCAR BELLOT

madrid. En fechas consagradas a la paz y la buena voluntad, Real Madrid y Barcelona afrontarán hoy su sexto clásico navideño con exigencias dispares pero con idéntico objetivo: dar un mazazo al rival que marque el devenir de la Liga. A los blancos, que reciben al líder con once puntos de desventaja, una distancia nunca antes vista para un choque entre los dos titanes del fútbol español en una primera vuelta, les va en ello la vida, por mucho que Zinedine Zidane remarcase ayer que incluso con una derrota de su equipo no habrá nada sentenciado.

Sabe de lo que habla el galo, triunfador en su primer pulso con el Barça allá por el 2 de abril de 2016, cuando con diez futbolistas sobre el campo por la expulsión de Sergio Ramos, fue capaz de truncar la marcha de un cuadro que se presentó en el Camp Nou con diez puntos sobre su adversario, al que había humillado en la primera vuelta para precipitar la caída de Rafa Benítez. Pero sus palabras, motivadas por el lógico deseo de quitar presión a sus jugadores, no ocultan el hecho de que un tropiezo significaría casi con toda seguridad un prematuro adiós al afán merengue por revalidar el título.

A los azulgrana, por el contrario, se les presenta la oportunidad de asestar una estocada mortal a un enemigo herido pero con una gran capacidad para sobrevivir en situaciones acuciantes. De ganarse el indulto en el Bernabéu, la escuadra de Zidane encarará la Nochebuena con la convicción de que la presa culé sigue estando a su alcance.

Zidane mantiene que el partido no es decisivo, aunque si pierde quedará a 14 puntos del BarcelonaEl Madrid ha mejorado de la mano de Modric; Valverde ha recuperado a Rakitic e Iniesta

Matar o arriesgarse a morir en el futuro es, en definitiva, la disyuntiva que se le presenta al cuadro blaugrana en un pulso desnivelado en la tabla pero que ambos contendientes abordan con fuerzas parejas.

La manita al Sevilla y el Mundialito de Clubes ha insuflado moral al Real Madrid, que ha recuperado piezas clave en su engranaje y parte del olfato perdido, con Cristiano Ronaldo marcando en los cuatro últimos choques y en plenas condiciones pese a las molestias en la pierna que arrastró toda la semana. La mejoría de Modric y Kroos ha elevado las prestaciones del vigente campeón. La sagacidad táctica del croata será fundamental para contener a la medular azulgrana, donde Ernesto Valverde ha recuperado al mejor Rakitic y a un Iniesta que, como Sergio Ramos y Messi, vivirá su trigesimoséptimo clásico.

Casemiro volverá a ser el ancla de los blancos, pese a que el formidable desempeño de Kovacic como secante de Messi fue uno de los ejes sobre los que se cimentó el triunfo merengue frente al Barça en la Supercopa. Zidane apostará por el mayor sacrificio defensivo de Isco y adjudicará nuevamente a Bale el papel de revulsivo. Arriba, el siempre cuestionado Benzema, autor de seis goles al Barça en el Bernabéu, será otra vez el escudero de Cristiano.

Al igual que Zidane, Valverde entiende que un clásico no es buen terreno para experimentos, por lo que dibujará un equipo plenamente reconocible en el que Sergi Roberto y Jordi Alba ocuparán los carriles con la misión de penalizar las dificultades para el repliegue de los laterales locales. Vermaelen tendrá su bautismo de fuego en un clásico cuatro años después de recalar en Can Barça. El belga ha cubierto con acierto la ausencia de Umtiti, pero la del central francés sigue siendo una baja sensible en la mejor zaga del campeonato a domicilio, donde sólo ha encajado tres tantos.

Pese a que Deulofeu recibió ya el alta, el Txingurri, que ha perdido sus cinco duelos con Zidane en los banquillos, dejó al extremo fuera de la convocatoria, lo mismo que a Dembélé. Sus ausencias, sumadas a las del lesionado Alcácer y los descartados Arda Turan y Rafinha, permitirán al técnico mantener el 4-4-2 que ha solidificado al conjunto culé.

Al espectacular momento por el que atraviesa Ter Stegen y el terror que Messi siembra en cada una de sus visitas al coliseo blanco se suma la racha de Luis Suárez, autor de seis tantos en sus últimos cinco partidos. Fortaleza defensiva y eficacia ofensiva con la que el cuadro blaugrana quiere enterrar las opciones del Real Madrid en un clásico en el que no habrá pasillo a los blancos.

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