Enfocar la rabia individual y colectiva hacia el PSG

Discutido ya incluso por sus protegidos Cristiano y Bale, Zidane confía en que la tensión latente se transforme en energía positiva para el 'match ball' de la Champions

IGNACIO TYLKO

madrid. Incapaz de encontrar explicaciones futbolísticas a lo que le sucede al Real Madrid, Zinedine Zidane afrontará el 'match ball' personal y colectivo de la próxima semana ante el París Saint Germain con el reto de lograr que la rabia de sus jugadores se transforme en energía positiva. Mientras en el club blanco se suceden las escenas que evidencian enfado y tensión entre los propios futbolistas, al equipo de Unai Emery le sigue saliendo todo y aventaja en 11 puntos al Marsella.

Aunque está dispuesto a morir con la unidad A, el método de Zidane ha generado malestar incluso en sus estrellas. Un enfado puesto de manifesto en la cara de incredulidad de Cristiano Ronaldo al ser sustituido con 1-2 en el Ciutat de Valencia. Amargos días para el crack de Madeira, que ayer celebró su 33 cumpleaños con su registro goleador en Liga más pobre; sus ocho tantos le sitúan por detrás de diez futbolistas en la tabla de artilleros que lidera Leo Messi con 20 dianas. La actitud de CR7 al ser sustituido ha generado malestar entre sus compañeros. Entienden que esa sonrisa irónica y el gesto de no entender nada suponen un menosprecio para los que juegan menos y el compañero que le sustituye, en ese momento Marco Asensio. Le acusan de ser reincidente porque ya dijo que esta plantilla es más inexperta que los de los Morata, James, Mariano, Danilo o Pepe. Jóvenes como Borja Mayoral, Ceballos, Marcos Llorente y Theo Hernández están descontentos con Zidane porque se sienten residuales, pero cuando tuvieron ocasión tampoco mostraron hambre.

Gareth Bale también está molesto porque 'Zizou' le ha sustituido en los tres últimos partidos ante Villarreal, Valencia y Levante. La tensión se mastica dentro del campo. La evidenció el capitán, Sergio Ramos, después de que Pazzini firmase el empate granota. «¡Nadie mete el pie!», gritó el sevillano antes de explotar con Marcelo: «¡Somos un cuadro!».

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