Un derbi tibio, menos para Juanfran

R. ERRASTI MADRID.

Quizá el estadio, sin contar el extinto Vicente Calderón, que marca la carrera de Juanfran Torres sea el Santiago Bernabéu. Allí debutó en Primera con el Real Madrid, fue expulsado por dos amarillas injustas con Osasuna, se estrenó como atlético sin conocer a sus compañeros y ganó su Copa del Rey como rojiblanco. «Llevarse un derbi es muy especial. Nosotros vamos a dejarnos todo lo que tenemos, la ilusión y el juego para ganar. Puede ser algo muy bonito vencer, distanciarnos más aún del tercer puesto, poder estar expectantes de lo que pueda hacer el Barcelona. Estos derbis se deciden por detalles. Hay que estar fuertes y concentrados. No podemos salir al Bernabéu pensando en que pase lo que pase a que vamos a seguir en el segundo puesto. Nosotros no tenemos esa mentalidad, somos ganadores», recuerda con confianza.

El alicantino debutó como profesional en el coliseo blanco, con la camiseta del Real Madrid, el 24 de enero de 2004 contra el Villarreal. Esa campaña disputó sólo otros dos partidos en Chamartín, ya que Carlos Queiroz optó por alinearlo más veces lejos de un estadio que no pisó como forastero hasta 2009. Y es que en sus primeras visitas con Espanyol y Osasuna aún tenía una vinculación contractual con el equipo madridista, por lo que no pudo jugar durante tres campañas consecutivas. Fue 'perico' en la 05-06 y en sus dos primeros cursos como rojillo (06-07 y 07-08) no pudo medirse al Real Madrid.

Su regreso al Bernabéu produjo uno de los momentos más injustos de su carrera. El 18 de enero de 2009 Osasuna acudió a Madrid en el último puesto de la tabla, logró adelantarse y Juanfran, entonces interior, fue objeto de dos claros penaltis por parte de Gago y Pepe. El árbitro, Pérez Burrull, entendió que en ambos fingió y llegó a decirle: «Por lo menos, tírate bien».

Desvelado que renovará con el Atlético, sus inicios como rojiblanco tampoco fueron fáciles pero también arrancaron... en el Bernabéu. «Llego un día, me presentan y al siguiente juego sin saber casi el nombre de mis compañeros». Después ha vivido varios, no todos con el mismo buen recuerdo de su primer título nacional con el Atlético en 2013.

Ayudó a que el equipo de Simeone quebrase una racha de 14 años sin triunfos en el derbi y el Atlético ganase la Copa del Rey en la casa del vecino, donde después ha vuelto a salir sonriente en cuatro visitas ligueras, ya que hace casi cinco años que no pierde en Liga. Es ahora uno de los más aclamados por la afición y nadie le echa en cara que jugó en el Real Madrid, ni el penalti fallado en la tanda de Milán, final a la que volvieron como vaticinó segundos después de caer en Lisboa.

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