Debacle del Real Madrid en Montilivi

Portu celebra el segundo gol del Girona; Sergio Ramos lo sufre. :: Reuters/
Portu celebra el segundo gol del Girona; Sergio Ramos lo sufre. :: Reuters

Con goles de Stuani y de Portu, los catalanes dan la vuelta al choque y logran una histórica victoriaEl Girona desarbola a los de Zidane, que volvieron a mostrarse muy desatinados

ÓSCAR BELLOT

Madrid. Montilivi dejó en trece la racha de partidos ganados por el Real Madrid de forma consecutiva a domicilio, aunque poco importa eso para un equipo que se queda a ocho puntos del Barça y a cuatro del Valencia y que, rebasado el primer cuarto de Liga, no tiene visos de enmendar su desatinado inicio de curso. Frente a un rival aguerrido y que encaró el encuentro con determinación, los blancos volvieron a pagar su falta de cabeza y temple.

2 GIRONA

1 REAL MADRID

Girona
Bono, Maffeo, Juanpe, Bernardo, Muniesa, Aday Benítez, Pere Pons, Àlex Granell, Borja García (Timor, min. 74), Portu (Kayode, min. 81) y Stuani (Mojica, min. 88).
Real Madrid
Kiko Casilla, Achraf (Marco Asensio, min. 65), Varane (Nacho, min. 46), Sergio Ramos, Marcelo (Lucas Vázquez, min. 65), Casemiro, Modric, Kroos, Isco, Cristiano Ronaldo y Benzema.
Goles
0-1: min. 11, Isco. 1-1: min. 53, Stuani. 1-2: min. 58: Portu
Árbitro
Hernández Hernández. Amonestó a Aday y Mojica (Girona) y a Modric (Madrid).

Ganó con justicia el Girona, que superó en ganas al vigente campeón, algo hasta cierto punto entendible, pero que se llevó también la partida táctica, con dos carrileros que atormentaron de continuo a los desbordados laterales del cuadro merengue, un cuadrado mágico que Zidane no fue capaz de desentrañar, y dos puntas que clavaron el puñal en un conjunto en el que volvió a no haber noticias de Cristiano Ronaldo y en el que, para más inri, acabó renqueante Isco, una de las pocas luces que aún permanecen encendidas en la 'casa blanca'.

Planteó el Girona un duelo intenso, con una aguerrida presión que provocó permanentes imprecisiones de los visitantes. Entendió la escuadra rojiblanca que cuanto más adelante robase la bola, más opciones tendría de amenazar la meta de Casilla. Aplicó entonces el vigente campeón el sedante futbolístico por excelencia: el gol. Recogió Sergio Ramos el cuero y se lo entregó a Benzema, que abrió para la incorporación de Cristiano Ronaldo. Repelió Bono el latigazo cruzado del luso, pero dejó la pelota para que Isco remachara a placer. Entrañaba el choque para el Madrid el riesgo de que el Girona desnudase los problemas defensivos de su adversario.

Tan concebible era que el Real Madrid golease como que el Girona empatase. Ocurrió esto último, a mayor gloria de Pere Pons, que tras un impecable slalon metió el balón en el área, donde lo recogió Stuani después de que Nacho no lo consiguiese sacar y, con un zapatazo ajustado al palo, batió a Casilla. Dejó tocado el tanto al cuadro visitante, que sin tiempo para recuperarse sufrió otro golpe cuando Portu golpeó con la espuela un rechace a disparo de Maffeo. Pareció en fuera de juego el murciano, pero el gol hizo justicia a la mayor determinación con que la escuadra rojiblanca afrontó el choque. Parco en ideas, al Real Madrid sólo le quedaba encomendarse a lo que tantas veces le ha dado éxito, la heroica. Pero no lo consiguió.

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