Las dos caras de Benzema

Benzema se echa las manos a la cabeza, en Málaga. :: J. GUERRERO / afp/
Benzema se echa las manos a la cabeza, en Málaga. :: J. GUERRERO / afp

El francés, bien en el pase, salió de La Rosaleda con los mismos tantos en Liga que Casemiro

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Un delantero que parece tenerle alergia a la portería pero que luce a las mil maravillas jugando de espaldas a puerta, asociándose con sus compañeros y dando el último o, en este caso, el penúltimo pase. Benzema, en Málaga, fue más Benzema que nunca, para lo bueno y lo malo. Dividiendo como casi siempre los análisis entre aquellos que asumen su argumentación cuando renovó hasta 2021 de que «un delantero moderno es más que gol» y quienes le reprochan unos registros anotadores impropios para un punta de máximo nivel, el francés se movió como un león en el vértice del área y como un gatito cuando enfocó el marco de Roberto.

Salió Benzema de La Rosaleda respaldado nuevamente por Zidane, pero con un sangrante dato comparativo, ya que tras firmar el segundo tanto del Real Madrid ante el Málaga, Casemiro suma cinco dianas en la presente Liga, las mismas que el '9' en el campeonato. Paradójico que el mediocentro de contención, el ancla de la medular, tenga tanto olfato como el ariete, al que se le presuponen muchísimas más virtudes para pulverizar la meta contraria.

Benzema está firmando su campaña más anémica desde que aterrizó en Chamartín en 2009, siendo el cuarto máximo artillero de los blancos entre todas las competiciones con nueve tantos, por detrás de Cristiano Ronaldo (41), Gareth Bale (14) y Marco Asensio (10). Lleva las mismas dianas que en su primer curso como madridista, aunque entonces las repartió en 33 encuentros y en este ha participado ya en 38. Si en aquella temporada marcaba cada 190 minutos, ahora lo hace cada 294. Una frecuencia sensiblemente inferior a la de la pasada campaña (una diana cada 170 minutos) y notablemente más pobre que la de la 15-16 (una cada 92).

En sus nueve temporadas en el Real Madrid, Benzema ha gozado de la condición de intocable. Sólo la pugna con Gonzalo Higuaín, al que José Mourinho prefería antes que salir a cazar con un «gato», complicó su presencia en las alineaciones. Ahora suenan los hombres de de Robert Lewandowski y Harry Kane para reforzar el ataque.

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