Dos cañoneros en horas bajas

Ronaldo y Griezmann pugnan por un balón en la semifinal de la Champions League. :: afp/
Ronaldo y Griezmann pugnan por un balón en la semifinal de la Champions League. :: afp

Cristiano y Griezmann llegan al primer derbi del Wanda con deseo de reivindicarse ante su pobre desempeño goleador en Liga

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Siempre protagonistas en vísperas de cualquier derbi, Cristiano Ronaldo y Antoine Griezmann llegan al choque del Wanda Metropolitano en sus horas más bajas. La falta de gol unida al runrún sobre sus respectivos futuros y determinados gestos sobre el campo han provocado una inquietud creciente entre los aficionados merengues y colchoneros, que se preguntan qué sucede para que artilleros tan certeros presenten registros inusualmente exiguos a estas alturas de curso y, sobre todo, hasta cuándo se demorará la situación.

Ocho goles en trece partidos acumula Cristiano Ronaldo en la presente campaña. Seis los ha firmado en la Champions. Otro lo marcó en los 24 minutos de la Supercopa que jugó en el Camp Nou. El mismo número de tantos, uno, que en 630 minutos repartidos en siete partidos de Liga, frente a los cinco que sumaba cumplimentada la undécima jornada de la pasada temporada. Sale a 0,62 dianas por duelo, una cada 127 minutos, cuando el año anterior mojaba cada 84,1 minutos.

Los números de Griezmann son aún más desoladores. El francés lleva dos tantos en Liga y uno en Champions distribuidos, como en el caso de Cristiano, en trece encuentros. Promedia 0,23 dianas por partido, una cada 361,6 minutos. El año pasado, sólo en las once primeras jornadas de Liga, hizo el doble de goles.

Portugués y francés han recibido ya sendos toques de sus compañeros por su actitud

Pero más allá de las cifras están las sensaciones, y ni en uno ni en otro caso son buenas. Incapaz de mitigar su insaciable hambre a base de tantos, Cristiano Ronaldo anda con el gesto torcido. No lo ha mudado ni siquiera cuando eran sus compañeros quienes veían puerta. Con amplio crédito aún entre la parroquia blanca, en el vestuario comienza a existir cierto hastío hacia sus maneras. Lo ha dejado traslucir Ramos, quien a la pregunta de si sentó mal que el luso no celebrase el gol de Isco ante Las Palmas, respondió: «No me sorprende, ya sabemos cómo es, se va un poco vinagre cuando no marca. ¿Qué quizá no es lo mejor? Quizá, puede ser que a alguno no le guste».

Consciente de la susceptibilidad del atacante, el sevillano trató de poner paños calientes incidiendo en lo «muchísimo» que aporta el '7', pero sus palabras han abierto un cisma entre los capitanes. Especialmente porque el defensa ya le había dado un tirón de orejas al tachar de «ventajista» la opinión del de Madeira sobre la menor experiencia de la plantilla con la marcha de Pepe, Morata y James.

Futuro incierto

El lamento de Cristiano Ronaldo por las salidas veraniegas se produjo tras la derrota en Wembley frente al Tottenham. Presencia ante los medios que aprovechó para asegurar que no quería renovar, saliendo así al paso de las informaciones que aludían a sus pretensiones de mejorar la ficha para equipararse a Neymar o Messi.

A vueltas con el futuro de Griezmann anda también la afición del Atlético. El francés sigue haciendo guiños que no gustan a la parroquia rojiblanca en la actual. El último, cuando admitió que le gustaría compartir delantera con Neymar y Mbappé. Enrique Cerezo quiso zanjar la cuestión aludiendo a un pretendido sentido del humor del delantero que no se captaba.

No es probable que la broma de Cerezo provocase muchas sonrisas entre los atléticos. Los coqueteos de Griezmann -y los de su hermano-, ligados a sus pobres registros este curso, comienzan a hartar a los colchoneros. A diferencia de Zidane, que sigue concediendo a Cristiano la condición de intocable, Simeone ya no le otorga ese estatus y no ha dudado en sentarle en choques en los que el Atlético precisaba de unos goles que, hasta esta temporada, nadie garantizaba como el '7'. No marca desde el 27 de septiembre. Desde entonces ha pasado siete partidos en blanco.

Como Cristiano, Griezmann también ha recibido un cierto toque, procedente en su caso de Koke. Tras asegurar que le ve «comprometido» con el Atlético, el madrileño recordó que «quien no quiera estar» en el club «que lo diga y se marche».

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