El Barcelona se pasa al resultadismo

Piqué observa cómo entra el balón, con mucha suerte, en la portería del Sporting, en el partido del miércoles. :: efe
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Piqué observa cómo entra el balón, con mucha suerte, en la portería del Sporting, en el partido del miércoles. :: efe

Valverde defendió la octava victoria seguida de la temporada en Lisboa como escudo contra las críticas a un fútbol muy mejorable

P. RÍOS BARCELONA.

La octava victoria consecutiva del Barça entre Liga (seis) y Liga de Campeones (dos) para ser líder en las dos competiciones puede marcar un antes y un después en la valoración que se está haciendo del inicio de la 'era Ernesto Valverde'. Los resultados son indiscutibles desde aquella Supercopa ante el Real Madrid, todavía bajo el impacto del adiós de Neymar. Pero el juego no acaba de seducir y ya se sabe que eso en el club azulgrana es sagrado. La respuesta del técnico a una pregunta en Lisboa sobre el fútbol realizado tampoco ayudó al carecer de autocrítica: «Yo no me aburro, para nada. Yo me divierto mucho. Y más si ganamos». El resultadismo, tan criticado años atrás en otros clubs, se ha instalado ahora en el Barça.

En el Camp Nou se pueden salvar algunos partidos, aunque todavía no ha salido ninguno redondo, pues hasta la Juventus fue mejor en la primera parte el día del 3-0. Ante Betis (2-0), Espanyol (5-0) y Eibar (6-1) se vieron momentos brillantes, pero también fases iniciales insustanciales hasta que el equipo se adelantó en el marcador con un gol en propia puerta, un gol en fuera de juego de Messi y un 'penaltito', como lo calificó Mendilibar, respectivamente. En los desplazamientos ha sido peor: en Vitoria (0-2 al Alavés), Getafe (1-2), Girona (0-3) y Lisboa (0-1 al Sporting) el buen fútbol ha brillado por su ausencia.

A cambio, eso sí, el Barça ha crecido en orden táctico, actitud solidaria en el campo, implicación defensiva de todos (dos goles encajados), incluso en pegada para sacar rendimiento a las ocasiones creadas, menos que en otras temporadas. Sin duda, Valverde está sentando las bases para ir progresando poco a poco también en lo futbolístico. Y no está mal respetar a los rivales como hizo en el José Alvalade, con una alineación diseñada para no ceder contragolpes a un equipo temible en ese sentido. Por eso entró Sergi Roberto como 'falso extremo' en una de las numerosas demarcaciones en las que se desenvuelve. Es lógico que sin Neymar y con su sustituto, Dembélé, lesionado, el exentrenador del Athletic potencie más el juego colectivo como bloque y deje de fiar muchas cosas a la pegada individual.

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