El Barcelona se dispara sin brillo ni euforia

El juego azulgrana no apasiona pese a los diez puntos de ventaja sobre Real Madrid y Atlético

P. RÍOS BARCELONA.

El Barça le lleva 10 puntos de ventaja a Real Madrid y Atlético cuando sólo se han disputado 36 (12 jornadas) y, sin embargo, no hay síntomas de euforia en el club azulgrana. Ni dentro ni fuera. Seguro que influye que el Valencia anda por ahí en medio y que antes de Navidad el equipo de Ernesto Valverde tiene tres desplazamientos a estadios tan complicados como Mestalla, Villarreal y el Santiago Bernabéu. No es que los barcelonistas sean pesimistas, aunque siempre ha tirado hacia el catastrofismo históricamente. Es que nadie acaba de creerse un inicio de Liga tan espectacular en lo matemático como insulso en el juego.

Los aficionados han aceptado el 4-4-2, un sistema que Valverde ha ido colando poco a poco de forma inteligente para no herir sensibilidades, y han valorado el hecho de que el equipo se haya rearmado defensivamente, aunque Ter Stegen sigue sacando varias manos milagrosas en cada partido.

Todo el mundo entendió que la fuga de Neymar, la pobre imagen ofrecida en los dos clásicos de la Supercopa de España y la lesión de Dembélé dejaban un Barça bajo mínimos, sin posibilidad de jugar con la alegría de un 4-3-3 arriesgado y basado en un tridente ofensivo. Era necesaria una forma de jugar menos divina y más humana, aunque el futbolista que avaló el cambio tiene más de lo primero que de lo segundo.

Ernesto Valverde

Leo Messi se vio solo en ataque, primero por la lesión de Luis Suárez y luego porque el uruguayo reapareció demasiado pronto, mermado por una rodilla maltrecha a la que maltrató porque Uruguay se jugaba el pase al Mundial. Y pese a todo el argentino lideró la transformación con un repertorio de goles, asistencias y postes, señal de que el mejor del mundo se adapta a cualquier forma de jugar. Así, el Barça sigue creciendo en seguridad y autoestima, aunque sin impactar con el brillo de su juego.

Con Mascherano lesionado, Piqué vio una rigurosa quinta amarilla el sábado y no podrá jugar en Valencia. Se avecina un tándem defensivo con dos zurdos como Umtiti, que se adapta mejor al perfil derecho, y Vermaelen, que llegará a Mestalla con un único partido de Copa en sus piernas. La principal duda que crea el ex central del Ajax no es futbolística, sino física. No le quedan más opciones al técnico azulgrana, pues los centrocampistas que tiene en la plantilla se adaptan muy poco al eje de la defensa.

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