El Atlético de Madrid golea sin exprimirse

Griezmann celebra su gol con Diego Costa. :: afp/
Griezmann celebra su gol con Diego Costa. :: afp

Griezmann anotó un golazo al borde del descanso y Vitolo encarriló el partido para los de Simeone

EFE MADRID.

Una goleada eficaz, iniciada por Antoine Griezmann, continuada por Víctor Machín, 'Vitolo', y culminada por Ángel Correa, mantuvo las distancias hacia arriba y hacia abajo de la clasificación del Atlético de Madrid, que doblegó al Celta con una victoria rutinaria y sin excesos, pero notable en su pegada.

3 ATLÉTICO

0 CELTA

Atlético de Madrid
Oblak; Vrsaljko, Giménez, Godín, Lucas; Koke, Gabi, Saúl, Vitolo (Correa, m. 59); Griezmann (Gameiro, m. 69) y Diego Costa (Fernando Torres, m. 79).
Celta
Rubén Blanco; Hugo Mallo, Sergi Gómez (Cabral, m. 77), Roncaglia, Jonny; Radoja (Méndez, m. 66), Lobotka, 'Tucu' Hernández, Mor; Iago Aspas (Boyé, m. 72) y Maxi Gómez.
Goles
1-0, m. 44: Griezmann. 2-0, m. 56: Vitolo. 3-0, m. 64: Correa.
Árbitro
Alberola Rojas (C. Castellano-manchego). Amonestó al local Saúl (m. 48) y a los visitantes Iago Aspas (m. 49) y Sergio Gómez (m. 50).

La primera media hora del encuentro fue un tostón, entre la preocupación táctica del bloque celeste, que con el balón tocaba, tocaba y tocaba, sin más destino que el simple manejo de la pelota, y con las dificultades ofensivas del Atlético, recurrentes cuando tiene un adversario que le impide correr y, a la vez, contraatacar.

Entonces, siempre que el equipo rojiblanco propuso ataques, su adversario le aguardaba colocado. El resultado, unos cuantos centros sin remate, unos cuantos intentos sin profundidad, unas cuantas transiciones sin velocidad y apenas un par de ocasiones del Atlético, las dos a balón parado, de Griezmann y de Diego Godín.

Su interés por ganar, alejado aún de las oportunidades, fue siempre más perceptible que el del Celta, que se conformaba con disponer a ratos de la posesión salvo por momentos, cuando entonces sí creció algo en ataque. Sin alardes y sin constancia, pero con tres amagos inquietantes casi seguidos y, sobre todo, dos: uno de Sergio Gómez, al que se cruzó Godín, y otro de Iago Aspas, que provocó el propio Godín. Los dos acabaron fuera del marco de Oblak.

La vuelta a la alineación del portero esloveno sólo se notó en el primer tiempo para jugar con los pies, prácticamente lo mismo que Rubén Blanco, que tocó uno de sus pocos balones con las manos de todo el primer acto, ya al borde del descanso, para recogerlo de la red, batido por Griezmann, dentro del área e inexplicablemente solo.

De su posición tan solitaria debe hacer autocrítica el Celta, más aún cuando la jugada nace de un córner, prosigue con un fallido cabezazo de Giménez y acaba como acaba, de una forma tan cómoda, en el mejor futbolista del Atlético, que recogió el rechace, sorteó después a un defensa y la alojó mansa junto a la escuadra (1-0).

En la segunda parte, un pase extraordinario de Griezmann al desmarque de Vitolo, permitió al canario definir con perfecta sutileza ante Rubén Blanco; una conexión entre los dos mejores futbolistas del Atlético del duelo. Era el minuto 56. Tres después, el extremo, titular por tercera vez en los últimos trece choques, fue sustituido. Se marchó aclamado.

Su lugar fue para Correa, que dentro del desorden que transmite con la pelota y sin ella, salió vencedor de una serie de rechaces en el área para cruzar el 3-0 ante Rubén Blanco, la sentencia indudable del partido, en el que aún dio tiempo para una estirada ágil de Oblak para mantener, una vez más su portería a cero.

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