La Rioja

jornada 21

El Celta vive un 'déjà vu'

Iago Aspas se lamenta.
Iago Aspas se lamenta. / AFP
  • Tal y como le ocurrió ante el Manchester United, el conjunto celeste acaba pagando su falta de puntería y cae pese a dominar

En la vuelta de las semifinales de la Europa League en Old Trafford, el Celta sometió al Manchester United como pocos equipos son capaces de hacerlo en el 'Teatro de los Sueños'. Sin embargo, el conjunto celeste no fue capaz de materializar su fútbol con goles, y por tanto se dejó el botín en Inglaterra. Ante el Real Madrid, en Balaídos, vivió un 'déjà vu'.

Tras encajar un gol tempranero con la firma de Cristiano Ronaldo -quién si no-, el Celta amarró el timón del partido y no lo soltó durante los 90 minutos. Los pupilos de Zinedine Zidane parecían no jugarse lo que de hecho sí se jugaban, léase media Liga, cediendo terreno y espacios a los muchachos dirigidos por Berizzo. Grave error.

El torrente de ocasiones de los celestes daba para goleada, muchas veces generadas por ellos mismos y otras pocas propiciadas por errores del Madrid. En especial uno de Sergio Ramos, que en estos partidos, hasta que llega el minuto 80, sencillamente desconecta. El denominador común de todas esas oportunidades fue que no terminaron en gol, igual que en Old Trafford seis días antes. Y del mismo modo que entonces, el premió se lo llevó el pez grande. Isco regaló a Cristiano una de esas asistencias que merece la pena ver repetida, y el portugués, una vez más, no falló. Diferencias.

John Guidetti tendrá pesadillas durante mucho tiempo por la ocasión que desperdició en el último suspiro en Mánchester y que hubiera dado el pase al Celta a la final, pero su 'recital' ante el Real Madrid no le anda a la zaga. Las tuvo de todos los colores, y de todos los colores las falló: en carrera contra Keylor, tras tirar una pared en la frontal, franca para disparar, de cabeza... Sólo una fue a la jaula, por pura estadística, y ya con 0-2 en el luminoso y Iago Aspas en el vestuario. Además entró de rebote tras golpear en Sergio Ramos. No había otra manera.

Si el 2-1, aun jugando con un hombre menos, podía espolear al Celta, Benzema se encargó de evitarlo. Un minuto tardó en devolver la renta de dos goles al Madrid y sacar del partido definitivamente a un Celta que, una vez más, volvió a tener más fútbol que resultados. Así se le escapó la primera final europea de su historia, y así se le ha ido una Liga en la que hace ya tiempo dejó de tener objetivos.

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