La Rioja
Leo Messi conduce el balón ante la defensa del delantero del Villarreal Sansone. :: efe
Leo Messi conduce el balón ante la defensa del delantero del Villarreal Sansone. :: efe

Leo Messi devuelve el pulso al Barcelona

  • Un magistral gol de falta directa del futbolista argentino en el minuto 89 evita la derrota culé ante el Villarreal

  • El equipo azulgrana sigue en una crisis de juego y resultados

Apenas se han consumido ocho días del 2017 y el Barça cuenta sus partidos por tropiezos. Si en Copa necesita remontar su eliminatoria, en Liga sigue aferrándose a la quimera del liderato porque, nuevamente, Messi evitó una catástrofe mayor ante un Villarreal que fue ganando el duelo hasta el minuto 89. Volvió a sacar de la chistera un golazo de falta el argentino para que el bajonazo no fuese total. Escaso premio en la carrera por arañar puntos a un Madrid que no falla y que sigue contando con cinco de ventaja (sin contar los tres que hay en juego en su partido atrasado ante el Valencia).

Quizás no perdió las opciones definitivas por el título que aún ostenta, pero sí la segunda plaza en la tabla que pasa ahora al Sevilla. Urgen los resultados tanto o más como una reflexión para encontrar las causas de esta desconexión.

El primer tiempo dejó esa sensación sobre el césped, cada día más frecuente, de que el cuadro azulgrana se abandona a las apariciones de alguno de los miembros del tridente. La tuvieron Luis Suárez y, sobre todo, Neymar, que no despierta de ese letargo en el que apenas ha marcado cuatro goles.

Cierto es que Neymar es una causa, pero también efecto, de la distorsión que vive el Barça. Como lo es la falta de ideas en las inmediaciones del área o la escasa aportación de los menos habituales. El fondo de armario del que tanto se habla en Madrid y Barça, resuelven más en la capital que en la Ciudad Condal.

Además, se hace frecuente ya en los partidos del Barcelona ver cómo comete errores impropios de tiempos pasados. Si en San Mamés dos salidas del balón condenaron al conjunto culé, nada más arrancar la segunda parte, una mala decisión en una jugada de ataque propició una contra brillante del Villarreal que culminaba con el gol de Sansone. El séptimo del italiano en Liga.

Ante el supuesto más que real de que la Liga se marchase de forma definitiva, Luis Enrique movió el árbol. Dio entrada a Denis y Arda, coincidiendo con los minutos más intensos del Barça. Messi volvía a estrellarse en la madera en el espacio intermedio en el que se reclamaban sendos penaltis, uno en cada área. Ambos claros, y no pitados.

Con el Villarreal panza arriba, volvió a aparecer esa alargada figura que es Messi. Resolvió a la perfección una falta al borde del área, dejando al rival sin premio y a los suyos con la sensación de que aún hay tiempo para pelear por el campeonato. Las sensaciones dicen otra cosa, pero ya se vieron remontadas más difíciles.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate