La Rioja

Las quejas arbitrales no esconden las dudas del Barça

barcelona. Por mucha razón que tenga el Barça en lamentar los errores de Fernández Borbalán en San Mamés en la ida de los octavos de final de la Copa del Rey, nadie puede ocultar que el problema principal que tiene ahora mismo el equipo azulgrana no está relacionado con los arbitrajes, sino con las dudas deportivas de Luis Enrique y de sus jugadores para desarrollar el plan establecido. El asunto todavía no es grave (el 2-1 favorable al Athletic se puede remontar en el Camp Nou, queda mucha Liga para intentar dar caza al Madrid y en la Liga de Campeones espera el PSG), pero sí es preocupante.

Los equipos bien trabajados, que saben presionar arriba con solidaridad táctica y agresividad, dificultan la salida de balón de una escuadra que se ha ido alejando de su esencia por su dependencia del tridente. Sin un buen juego posicional, el balón no fluye para superar la presión y cada pérdida es una agonía para Ter Stegen y sus defensas. Celta, Real Sociedad, Manchester City y Athletic son los equipos que han interpretado mejor lo que le ocurre al Barça. Y ya son muchos.

No es un problema de individualidades. En San Mamés los balones de los goles los perdieron Iniesta y Alba, pero en Vigo fueron Ter Stegen y Busquets, en Anoeta salió Mascherano en la foto y en Manchester el fallo lo cometió Sergi Roberto. Es una situación colectiva, de estructura en el campo. El Barça da facilidades y cuando reacciona no siempre le queda tiempo para remontar.