La Rioja

Piqué y Ramos, los líderes renqueantes

El central azulgrana Gerard Piqué intenta una chilena en presencia del defensa madridista Sergio Ramos. :: paul hanna / reuters
El central azulgrana Gerard Piqué intenta una chilena en presencia del defensa madridista Sergio Ramos. :: paul hanna / reuters
  • No se parecen en nada, pero son símbolos de las marcas Barça y Real Madrid y representan idénticos valores de compromiso en sus clubes

  • Ambos llegan mermados al clásico pero Luis Enrique y Zidane necesitan alistarlos por su jerarquía

Gerard Piqué y Sergio Ramos son la extraña pareja. Igual forman un tándem insuperable en el centro de la defensa de la mejor selección española de la historia que se tiran los trastos a la cabeza por cuestiones nada deportivas, para acabar confesando ambos que en la intimidad de 'La Roja' se llevan de maravilla. No se parecen en nada, pero representan los mismos valores para Barça y Real Madrid: compromiso total. Por eso, pese a las dolencias que arrastran, volverán a dar la cara en el clásico, exponiéndose a las críticas si su valentía se vuelve en su contra debido a sus respectivos problemas físicos. Así son los líderes, por renqueantes que estén.

Piqué miró varias veces al banquillo en Anoeta con el dolor que sufría en el tobillo dibujado en su rostro. Consultó con la mirada a los médicos del Barça y llegó a hacer el gesto de pedir el cambio. Pero al instante rectificó y dejó claro que iba a seguir jugando. Con Umtiti y Mathieu lesionados, solo el central inexperto brasileño Marlon, del filial, le podía sustituir para acompañar a Mascherano en el eje de la zaga. Y con la que le estaba cayendo al Barça, atropellado por una enorme Real Sociedad, no era el momento de abandonar el barco. Un vendaje en el que cabían dos tobillos y a dar la cara hasta el final. Así es el capitán sin brazalete del Barça, que aprendió a saber sufrir al lado de su amigo Carles Puyol. Ya ante el Málaga, pese a lo maltrecho de ese tobillo que no está fino desde que David Silva le cayó encima ante el City, acabó de delantero centro y creando las mejores ocasiones.

Que la imagen épica de Piqué haya sido lo más positivo de los dos últimos encuentros ligueros del Barça demuestra que algo no funciona. Hay carencias en lo colectivo y Piqué se multiplica para intentar compensarlas, contagiando su actitud. Ese alto sentido de la responsabilidad lo lleva a todos los terrenos, incluso al extradeportivo, como reveló Josep Maria Bartomeu, presidente del club, cuando descubrió que había sido su faceta de empresario en el mundo digital lo que había acercado al Barcelona a firmar un contrato de patrocinio con Rakuten. Piqué estará entre algodones, pero no se perderá por nada del mundo el partido ante el Real Madrid en el que el Barça ya se juega la Liga. Ya lo dejó claro en caliente, cuando en el césped de Anoeta lanzó el mensaje que todos los barcelonistas tenían en la mente («jugando así no ganaremos la Liga»).

Frente al catalanismo de Piqué, Ramos abandera las marcas España y Real Madrid. Tanto que es capaz de ironizar en una conferencia de prensa conjunta en la selección sobre la idoneidad de expresarse en «catalán o andaluz». Pero ambos predican con el ejemplo de la buena convivencia. Gerard arropó a Sergio cuando el merengue cometió un penalti absurdo que le costó a España un empate en Italia y el madridista apoyó al culé tras las críticas que recibió por, supuestamente, cortarse las mangas de la camiseta de la selección en Albania para que no se le viera la bandera.

Ramos jugará en el Camp Nou con muy poco rodaje desde que se lesionó, precisamente en ese choque ante los albaneses. Sufrió un esguince de grado dos en el ligamento colateral medial de la rodilla izquierda, la misma dolencia que padeció su amigo Cristiano Ronaldo en la final de la Eurocopa. Aunque hasta ese momento había disputado nueve partidos y marcado tres goles, recibía grandes críticas por errores de bulto, con cuatro penaltis incluidos. Pero su moral es indestructible. «Con la crítica no me hundo. Los que rajan ahora, al final acabarán callados muchos años», dice, desafiante. No arriesgó en el derbi del Calderón, pero ya ante los 'Sportings' de Portugal y Gijón se probó. El curso pasado, ganó 1-2 en el Camp Nou pero acabó expulsado por doble amarilla.