La Rioja

jornada 14

La torre de Varane

Varane se impone a Godín.
Varane se impone a Godín. / AFP
  • El francés es el defensa de la Liga que más balones de cabeza gana

  • Ya sabe lo que es marcar, por partida doble, al Barcelona

Más de uno se sorprenderá al leerlo, pero Raphael Varane es, a día de hoy, el defensa de la Liga más fiable cuando el balón salta por los aires. Su físico de velocista y la fama de blando que le acompaña desde hace tiempo invitan a pensar lo contrario, pero aquí los números no engañan.

Y no sólo no mienten, sino que dicen que, de entre todos los zagueros que juegan en España, nadie gana tantas disputas aéreas como el francés. En concreto, el 84% de las que ha participado, que elevan a 31 el total de duelos victoriosos en lo que va de temporada. Con la testa también suma un gol, en el 1-6 ante el Betis.

Por ponerlo en perspectiva: Diego Godín ha sido capaz de llevarse un 65% de los balones de cabeza por los que ha competido; mientras que Gerard Piqué se ha quedado en un 59%. Pepe, Sergio Ramos y Nacho se sitúan en un 76, 64 y 52%, respectivamente. Además, ninguno de sus compañeros en el Real Madrid ha ganado tantos duelos aéreos como Varane, siendo el portugués quien más se aproxima, habiendo salido triunfal en sólo 19.

El clásico, entre ceja y ceja

El central francés tiene varias cuentas pendientes con el Barcelona. En los dos últimos partidos en los que Varane se ha enfrentado al conjunto azulgrana, ha salido derrotado, incluido el 0-4 en el Bernabéu hace justo un año. De hecho, en los ocho clásicos que ha disputado el 5 blanco, el Madrid sólo ha ganado tres. Y ha encajado al menos un gol en todos ellos, aunque cabe decir que en dos de ellos saltó al césped con el resultado definitivo en el marcador.

Eso sí, Varane también sabe lo que es triunfar ante el Barcelona. Lo hizo en 2013, en su segunda temporada como madridista. Fue en las semifinales de Copa, sus primeros dos clásicos. En el partido de ida en el Bernabéu igualó a falta de nueve minutos para el final el gol de Cesc Fàbregas. En la vuelta en el Camp Nou selló la goleada blanca (1-3) que abría el paso a la final. Ambos goles fueron, cómo no, de cabeza. Marca de la casa.

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