La Rioja

Al Barça se le vuelve a atragantar el Málaga

  • Se aleja del liderato tras estrellarse con un Kameni que volvió a dejar la meta a cero, como hace dos temporadas

Desesperado y con Piqué haciendo la de Alexanco a las órdenes de Cruyff, incapaz de doblegar a un Málaga que llegó cargado de bajas y con un bloque de jovenzuelos que se han doctorado en lo que a sufrimiento y brega se refiere. Durante 97 minutos asedió el Barcelona al rival, que acabó con dos menos tras las expulsiones de Llorente y Juankar. Y aun así, pinchó el equipo de Luis Enrique en su búsqueda del liderato. Una primera plaza que deberá esperar ante la inoperancia creativa y la falta de gol cuando no están ni Luis Suárez ni Messi.

Se cayó del cartel el argentino minutos antes del duelo y parece que sin Messi, no hay fiesta. Es una obviedad decir que este equipo ha perdido algo de chispa. Ha hecho el Barcelona de este tipo de partidos una norma, un patrón a destacar. Hace jornadas que al conjunto azulgrana se le resiste la faceta creativa, la fluidez a la hora de crear peligro en la meta rival. En no pocas ocasiones se ha permitido el lujo de vivir del rédito que le saca a las brillantes individuales con las que cuenta, pero llegan días en los que todo se rodea para sufrir y ante el Málaga se vio el enésimo ejemplo de esta campaña.

También, pongamos todas las cartas sobre la mesa, volvió a encontrarse enfrente a un imbatible Kameni, capaz de convertir un error en la parada de la temporada. Brilla como pocos en el Camp Nou y, con éste, ha cerrado su cuarto partido sin encajar goles en el feudo azulgrana. Sólo el mítico Iribar logró ese tremendo registro. Fue el primer y último sostén de un Málaga que vuelve a dejar al Barça sin mojar casi dos años después. Fue el último que dejó a cero en casa al Barça de Luis Enrique a las órdenes de Javi Gracia.

Y aunque nada distinto a lo esperado planteó Juande Ramos, el resultado fue más que satisfactorio para los andaluces. Las directrices fueron las mismas que ya han utilizado otros rivales del cuadro azulgrana. Línea de cinco atrás, otros cuatro efectivos en la medular y un llanero solitario en punta (el exbarcelonista Sandro) esperando su momento solo contra el mundo.

Valorando las circunstancias en las que llegaba el Málaga al Camp Nou, cada minuto con la portería a cero era un triunfo. El equipo de Juande se presentó en el feudo azulgrana con numerosas e importantísimas bajas. Sin Camacho, Recio, Koné, Weligton, Charles, Keko o Kuzmanovic, buscaba la sorpresa con un once plagado de imberbes: Llorente y Villanueva en defensa, Fornals, Juanpi y Ontiveros en la medular, así como el propio Sandro en la línea de ataque. Y aun así, no fue capaz el Barça de disfrutar de un partido cómodo (y acabó dando la sorpresa de la jornada justo cuando buscaba meter toda la presión al líder). Ya sufrió en exceso el equipo de Luis Enrique en el anterior encuentro como local, cuando el Granada apenas caía por un solitario gol de Rafinha. Idéntico guión y evitando cualquier derrota sonrojante.

La acumulación de efectivos en los metros finales del ataque azulgrana convertía el partido en una continuada y casi tediosa posesión del Barça. Las ausencias de tres titulares como Luis Suárez, Iniesta y Messi, así como el banquillo de Rakitic hacía aún más complicada la generación de un fútbol fluido.

Piqué, de '9' puro

Con Arda pegado en banda, la velocidad en ataque también destacaba por su ausencia en las acometidas del Barça. Neymar apareció en los instantes finales, pero poco más. El brasileño no fue capaz de asumir galones ante la ausencia de las otras dos grandes estrellas del tridente atacante. Tampoco la segunda línea aportó frescura ni soluciones a la red tejida por el Málaga alrededor de la portería de Kameni. Rafinha apenas entraba en contacto con el balón, Denis se limitaba a conducciones estériles en la medular y Paco Alcácer necesitará terapia intensiva para superar lo ocurrido.

Acababa el Barça a la desesperada con Piqué como ariete. Era un delantero más en las desesperadas soluciones del conjunto azulgrana. Se resistía panza arriba el Málaga que jugó más de 20 minutos con un futbolista menos por la expulsión de Llorente y con dos en los instantes finales tras ver la roja Juankar.

Alargó el colegiado hasta los 97 minutos, pero el frontón blanquiazul se hizo imbatible. Kameni voló para ahogar el grito de la grada cuando cantaba el gol de Neymar. El gol no llegó y el Barça repite el enésimo resbalón liguero cuando aún no ha llegado diciembre.