La Rioja

Las soluciones del Zidane más humilde

  • «Hay que comenzar fuerte y no dejar al Betis hacer su trabajo», exige el técnico del Real Madrid después de cuatro tropiezos

Tras encadenar cuatro empates consecutivos, los de la Liga ante Villarreal, Las Palmas y Eibar y el de la Champions en Dortmund, Zinedine Zidane atraviesa su peor momento como técnico del Real Madrid diez meses después de asumir el cargo. Superado el parón en el torneo de la regularidad, motivado por los partidos de las selecciones nacionales, el técnico francés confía en el trabajo, la humildad y la intensidad como premisas clave para recuperar la senda de los triunfos, este hoy ante el Betis en el Villamarín.

«Nunca me consideré un gran entrenador y nunca lo voy a pensar, aunque haya ganado la Champions. Sólo me centro en hacer mi trabajo lo mejor posible y en encontrar soluciones para mejorar al equipo. Soy joven y tengo muchas ganas de aprender en este gran club, con sus complicaciones», explicó, autocrítico y modesto, 'Zizou', sobre su estado en el equipo más exigido.

El preparador marsellés entiende que un campo difícil y un rival complicado como el Betis representan una ocasión ideal para «demostrar que el Madrid está bien». Fundamental, a su juicio, «volver a hacer todo para ganar, entrar fuerte al partido y no dejar al rival la oportunidad de realizar su trabajo». «No soy un mago, sólo creo en el trabajo, la seriedad y el compromiso de todos los jugadores. Les veo a todos muy metidos y para mí eso es suficiente», enfatizó Zidane durante su comparecencia de ayer.

Feliz por la recuperación del lateral brasileño Marcelo, «un jugador muy importante que puede dar mucho y al que hay que aprovechar frente al Betis», pero molesto por la lesión de rodilla padecida por Sergio Ramos en Albania, ya que «se trata de un capitán que lo ha dado todo en el campo y ha recibido críticas injustas», Zidane huye de polémicas. Incluso dice no estar molesto con el colombiano James Rodríguez, que se marchó concentrado con su selección para no jugar ni un minuto y volver aún lesionado.

Zidane niega haber hablado con su compatriota, amigo y exdelantero del Barcelona Christian Dugarry acerca de que las dificultades del Real Madrid tengan un origen psicológico. «No hablé con él de eso, sólo de que no es un problema físico y de que hay que dar siempre un nivel muy alto porque hoy no hay rivales pequeños», zanjó Zidane.

El pelotazo de Cristiano

El preparador marsellés se tomó a broma el pelotazo lanzado por Cristiano Ronaldo a la grada en la que se encontraban los periodistas durante el último entrenamiento. «Me tengo que reír porque para mí eso es sólo una anécdota. Cristiano está muy bien, para nada enfadado». El portugués se reencontró con el gol ante dos selecciones de perfil bajo como Andorra e Islas Feroe y confía en trasladar su mejoría a la Liga y liderar a la 'BBC' en un feudo donde los de Zidane empataron (1-1) el curso pasado.

El equipo ahora dirigido por el uruguayo Gustavo Poyet marcha decimoquinto con ocho puntos, tras un inicio de temporada irregular. Según pregona su preparador, que tiene a toda su plantilla disponible tras recuperarse de sus lesiones el central argelino Aïssa Mandi, el medio francés Jonas Martin y el delantero paraguayo Tonny Sanabria, los heliopolitanos no saldrán a especular y tratarán de buscarle los puntos débiles en defensa al Real Madrid.

Un panorama mejor que el de un rival que sigue sin jugadores clave en el centro del campo como Casemiro y Luka Modric. Zidane se plantea alguna variante que parta desde el indiscutible Toni Kroos, recién renovado hasta 2022 y con el sueldo duplicado hasta los 20 millones brutos por temporada. Al no estar tampoco James, compiten por dos puestos el croata Mateo Kovacic y los españoles Marco Asensio e Isco Alarcón, que precisa cuajar un buen partido para acallar las críticas, silenciar los rumores sobre su marcha en invierno y justificar su presencia en la selección española de Julen Lopetegui.