La Rioja

La indolencia castiga al Real Madrid

Bruno Soriano marca de penalti el tanto del Villarreal, engañando a Kiko Casilla. :: efe
Bruno Soriano marca de penalti el tanto del Villarreal, engañando a Kiko Casilla. :: efe
  • Ramos hizo un penalti por mano, igualó de gran cabezazo y teatralizó al final en busca de una pena máxima que pudo costarle la expulsión

madrid. El Real Madrid de Zinedine Zidane se quedó sin el récord en solitario de victorias seguidas en Liga, aunque su marca tenía trampa porque las 16 del Barça de Pep Guardiola se produjeron en la misma Liga y las mismas de los blancos entre el tramo final de la anterior y el principio de la actual. Un castigo para un equipo acostumbrado a vencer en el alambre, pero que ante el Villarreal tropezó y cedió su primer empate de la temporada. Los blancos se hicieron acreedores a la victoria en la segunda mitad, donde acorralaron a los amarillos y pusieron a prueba a Sergio Asenjo, pero se condenaron por la indolencia mostrada en un primer acto jugado a ritmo de pretemporada.

El 'equilibrista' Zidane realizó seis cambios respecto al último partido ante el Espanyol, alguno obligado como el del lesionado Casemiro, apostó por la 'BBC', tal y como estaba cantado tras la recuperación de Cristiano y de Bale, y premió a James con la titularidad en el Bernabéu tras su gran gol en Cornellà. Faltaba por descanso Modric, el eje sobre el que gravita este equipo, y Kroos tenía la obligación de tocar y equilibrar en defensa. Es intolerable la actitud mostrada por el Real Madrid en ese período inicial. Y así se lo recriminó su hinchada, primero con murmullos y más tarde con abucheos. Significativo lo de Cristiano Ronaldo, desaparecido hasta un cabezazo que paró Asenjo, pero fue anulado por falta previa, o un tiro desviado.

Frente a un rival bien dispuesto, con un 4-1-4-1 en el que Bruno hacía de pivote defensivo y de organizador, los merengues no supieron qué hacer. Sin velocidad, sin chispa, sin desborde, sin tirar paredes y con unas combinaciones de lo más previsibles, resulta harto difícil, por no decir imposible, resquebrajar a un enemigo tan compacto.

Bruno, a lo Panenka

El 'submarino' se sentía feliz, tranquilo, pero le faltaba creérselo en ataque. Como si le diera miedo irse hacia arriba y regalar espacios al contragolpe. Combinaron bien, pero llegaron más bien poco. Amenazaban, pero no golpeaban. Llegaba el descanso y se produjeron dos jugadas importantes: la lesión muscular de Marcelo, reemplazado por Carvajal aunque fue Danilo el que se situó a la izquierda, y el penalti por mano clara de Ramos, a tiro de Trigueros. Esta vez, el sevillano no teatralizó para engañar al árbitro. Y Bruno Soriano marcó a lo Panenka.

Le cambió la cara al Madrid en la segunda mitad. Varios pasos al frente, más movimiento, más intensidad y más profesionalidad. Suficiente para encerrar al Villarreal y hacerle sentir lo que significa el Bernabéu. Nunca hubo gran juego, pero sí empezaron a sucederse los centros y los saques de esquina. Ramos, como tantas otras veces, se redimió de su fallo y empató de cabeza, a la salida de un córner. Sólo habían pasado tres minutos. No llegaba la remontada y Ramos fingió un penalti. Se jugó la segunda amarilla y la expulsión. Más polémica alrededor del partido. Y murió el partido entre protestas locales.