La Rioja

Marcelo felicita a James, autor del primer gol. :: reuters
Marcelo felicita a James, autor del primer gol. :: reuters

Gol de James y récord de triunfos

  • El colombiano, titular, abre el camino de la decimosexta victoria liguera consecutiva de un Madrid muy discreto en Cornellà

  • Benzema sentenció en la segunda parte

Sin Cristiano Ronaldo ni Gareth Bale, los focos en Cornellá estaban puestos en James Rodríguez, y tuvo que ser el colombiano, titular por primera vez esta temporada, quien abriese el camino de la decimosexta victoria liguera consecutiva de un Real Madrid muy discreto en Cornellà. Aunque resolvió con eficacia y en un momento clave. Gracias a James, que respondió a la oportunidad que le dio Zinedine Zidane tras su magnífica asistencia a Morata ante el Sporting de Lisboa, y a la sentencia que puso Benzema cuando el francés estaba a punto de ser sustituido, el Madrid igualó el récord del Barça de Pep Guardiola de la temporada 2010-2011 y superó también la marca histórica propia del equipo blanco dirigido por Miguel Muñoz en la 1960-61.

Con el Madrid insulso y enredado en la tela de araña del Espanyol durante más de 45 minutos, también fue en el descuento, aunque en este caso en la primera parte, cuando el conjunto de Zidane, en su primer remate a la portería local, consiguió arruinar el buen trabajo del rival. El Espanyol no fue tan superior al Madrid en el primer tiempo como sí lo fue el Sporting en la Champions durante más de una hora, pero sí logró entonces el equipo de Quique Sánchez Flores maniatar al líder, hasta que James, en jugada personal y con caño incluido a Diop, se encargó de sepultar a un adversario asentado atrás pero sin 'punch' arriba.

Es lo que tiene el Madrid. Que aunque no jueguen dos de sus grandes estrellas, dispone de todo tipo de armas para, jugando bien, mal o regular, como fue el caso en Cornellà, acabar con cualquier enemigo. Les bastan a los blancos dos latigazos, y que su portero destroce las también escasas ocasiones de su rival, para ir sumando de tres en tres. Así al menos sucedió frente a un Espanyol que quedó muy golpeado con el tanto de James y murió definitivamente con el 0-2.

También debió agradecer el Real Madrid la actuación del árbitro, ya que, aparte de un penalti de Pepe, Sergio Ramos se salvó de la expulsión antes de la media hora de juego, al cortar un balón con la mano cuando ya tenía una amarilla y caer fulminado por un pelotazo que pudo cambiar el curso de un encuentro en el que los de Zidane ofrecieron demasiadas dudas en defensa, aun contando con sus mejores jugadores en la zaga. Casemiro se tuvo que retirar lesionado y el Madrid mejoró con la entrada de Kroos, al igual que en el segundo tiempo con la salida de Isco para suplir a James.

Como era previsible, entre la gripe de Cristiano y el golpe en la cadera de Bale y las rotaciones que preveía Zinedine Zidane dado el maratón de compromisos, el siguiente más cercano el miércoles frente al Villarreal, no sólo James tuvo su oportunidad, sino también Lucas Vázquez en la posición del galés. La gran sorpresa, sin embargo, estuvo en Asensio, que dejó fuera del once a Morata, aunque el ex del Mallorca jugó demasiado escorado en la línea de ataque de la banda izquierda y pasó muy desapercibido. Tanto o más que Benzema, que aún no está en plena forma y tardó en despertar, aunque fue precisamente quien sentenció al Espanyol, precisamente cuando Zidane se disponía a sustituir al delantero francés.