La Rioja

Modric busca a Bale para festejar el tanto que anotó ayer ante Osasuna. :: efe
Modric busca a Bale para festejar el tanto que anotó ayer ante Osasuna. :: efe

Modric lidera una goleada de récord blanco

  • Zidane iguala la racha de quince triunfos consecutivos de Miguel Muñoz tras superar a Osasuna

El Real Madrid, liderado por Luka Modric en un partido soberbio, desató su pegada para golear a un valiente Osasuna que nunca bajó la cara al duelo (5-2), el día en el que Zinedine Zidane igualó el récord de quince victorias consecutivas ligueras de Miguel Muñoz.

Osasuna pudo apostar por cerrarse, sabiendo que al final lo más probable es salir igualmente derrotado, pero optó por el descaro para dejar una imagen buena y un resultado para el olvido. Ni el tanto tempranero cambió los planes de Enrique Martín. Avisaba Riviere de la intención de Osasuna con un disparo al lateral de la red y a la siguiente acción llegó el primer castigo. Bale devoró el espacio y, generoso, asistió a Cristiano para concederle su regalo preferido, el gol. A placer el portugués mandó un mensaje de vuelta con su rodilla recuperada.

Nada cambiaba el gol. Osasuna decidió hacerse con el mando del partido y el Real Madrid se encontró cómodo en el repliegue, explotando unos contragolpes que con la figura de Morata incluso aumentan el vértigo. Las llegadas del Real Madrid eran aisladas pero con aroma de gol. Sergio Ramos avisaba de lo que estaba por llegar con un testarazo cruzado tras córner. La movilidad de Kovacic ayudaba a los ataques verticales blancos y Pepe, también de estreno, inventaba un pase en largo a la espalda de los centrales que Cristiano decidía no rematar de cabeza y hacerlo de zurda sin dejarlo caer. No encontró puerta.

Eran momentos en los que el Real Madrid era demasiado directo, pero así puso la sentencia al duelo. Unai sorprendió a todos con un cabezazo potente que repelió el travesaño de la portería de Casilla y, de nuevo, en la siguiente acción llegó el gol local. Cristiano la picó, remató Morata, sacó Nauzet con media salida y el balón cayó muerto a Danilo que no perdonó. Se desató el Real Madrid que ya no tuvo freno hasta el final, cómodo en la fase ofensiva del juego. Bale perdonó el tercero por no rematar de primera con su pie derecho. No dejó escapar la suya Ramos, que aprovechó la ausencia de marcaje para coger carrerilla y rematar con potencia a la red el tercero en el broche del primer acto.

Nació la segunda parte con ritmo de ida y vuelta, la amenaza de goleada sonrojante no amilanó a Osauna. Dejó espacios en defensa, con los laterales superados, y el Real Madrid comenzó a ser un vendaval. Pepe marcaba el cuarto tras doblar con su remate, de nuevo tras córner, las manos de Nauzet. Todos querían marcar. Bale acariciaba el quinto que lo firmaba Modric con un buen disparo de derecha.

Zidane retiró a Modric, Cristiano y Bale. Mientras, Osasuna buscaba goles que premiasen en el marcador su esfuerzo e imagen. El primero lo firmó Oriol Riera con un buen remate de cabeza. Fernández Borbalán impidió el segundo por no dar ventaja tras gol y señalar un claro penalti de Ramos que paró Casilla a Roberto Torres. Y David García firmó el segundo para que la afición osasunista se marchase orgullosa del Bernabéu.