Oyarzabal da el pase de ronda a la Real sobre la bocina

ENRIC GARDINER

san sebastián. Necesitaba la Real puntuar en Trondheim para sellar la histórica clasificación y saltó con la ambición de sumar tres puntos y no uno. Y tres fueron finalmente los que se llevó. No tardó ni dos minutos en acechar por vez primera la meta escandinava.

El paso de los minutos frenó el empuje 'txuri-urdin' y despertó, tímidamente, al Rosenborg, que pudo adelantarse si Adegbenro hubiera estado más acertado ante Rulli. Le faltó fuelle en el mano a mano. En esas, pasado el cuarto de hora de juego, se adelantó el Zenit en el otro partido del grupo, obligando a la Real a la victoria para poder luchar por la primera plaza en la última jornada.

Canales tuvo la más clara con un lanzamiento de falta que rozó el larguero, y el resto de ocasiones donostiarras antes del descanso llegaron con disparos lejanos. De vuelta de los vestuarios, la tónica continuó idéntica: posesión realista sin ocasiones claras. Llegó incluso a marcar un gol el conjunto noruego, pero el colegiado polaco entendió que hubo infracción sobre Rulli. No existió en realidad.

El gol que no fue tal espabiló a los 'txuri-urdin', que volvieron a poner por fin en jaque la portería de Hansen. Willian José y Vela lo probaron, pero se toparon con el portero. En el tramo final, pesó más la insistencia de la Real que la del Rosenborg, y así llegó el 0-1. Fue en el 90, cuando Hansen repelió un tiro de Bautista y Oyarzabal se aprovechó del rechace para dar el pase a los donostiarras.

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