El Atlético, un grande de Europa

Los jugadores 
del Atlético de Madrid
levantan el trofeo de la
Europa League tras 
la victoria cosechada 
en la final ante el 
Olympique de Marsella.
 :: Peter Cziborra / Reuters/
Los jugadores del Atlético de Madrid levantan el trofeo de la Europa League tras la victoria cosechada en la final ante el Olympique de Marsella. :: Peter Cziborra / Reuters

Simeone ha instalado en la elite a un club que hace seis años ni imaginaba ser un coco en finales europeas Griezmann decanta la final ante un Marsella aplastado por un rival más competitivo y que penalizó sus fallos

RODRIGO ERRASTI LYON.

Nadie lo duda. El Atlético es un grande de Europa. No sólo por sus tres Europa League de esta década, porque pise finales continentales en los años pares desde que llegó Simeone; por levantar títulos impensables hace sólo seis años o ser el número dos en el ranking UEFA. Lo es gracias a su enorme capacidad para sufrir, para resistir en el alambre cuando peor están las cosas y golpear cuando tiene opción. Compite como nadie, gana cuando otros siempre caen. Eso que históricamente se asociaba con Bayern, Real Madrid, Barcelona o Manchester United. Tiene un plan y lo ejecuta. Es la mosca cojonera de Europa, como desea Simeone. Aún le falta un pasito, un detalle para lograr esa 'orejona' ansiada. La Europa League se le queda pequeña. Tiene todo para aspirar a lo máximo. En Lyon, la misma ciudad donde su afición derramó lágrimas hace 32 años cuando perseguía subirse al cajón de los más grandes, le demostró al Olympique Marsella que está a otro nivel.

0 O. MARSELLA

3 ATLÉTICO

Olympique de Marsella
Mandanda, Sarr, Rami, Luiz Gustavo, Amavi, Sanson, Zambo Anguissa, Thauvin, Ocampos (Njie, min. 55), Payet (Maxime López, min. 32) y Germain (Mitroglou, min. 73).
Atlético de Madrid
Oblak, Vrsaljko (Juanfran, min. 46), Godín, Giménez, Lucas, Gabi, Koke, Saúl, Correa (Thomas, min. 88) , Griezmann (Torres, min. 90) y Diego Costa.
Goles
0-1: min. 21, Griezmann. 0-2: min. 48, Griezmann. 0-3: min. 89, Gabi.
Árbitro
Bjorn Kuipers (Holanda). Amonestó a Vrsaljko, Amavi, Luiz Gustavo, Lucas, Njie.
Incidencias
Stade de Lyon. No se llenó el estadio, pese a que parte de las entradas no vendidas por el Atlético fueron entregadas al Olympique de Lyon para que hiciese uso de ellas. Unos 53.000 espectadores. El premio al mejor jugador del partido fue para Griezmann. Vitolo fue el descartado por Simeone, que no recibió la cautelar por parte del TAS y no pudo sentarse en el banquillo. La final arrancó con dos minutos de retraso y niebla por las bengalas. En otros momentos del encuentro hubo más pirotecnia junto a una pancarta del grupo Dodger's y una salió en la zona del Atlético tras el 0-1. Payet se fue lesionado.El rey Felipe VI estuvo en el palco y participó en la ceremonia de entrega de premios en el cèsped junto al presidente Aleksander Ceferin y Eric Abidal.

Y eso que el OM, todo pasión, arrancó decidido a por el título. Fue llamativo su saque de centro: un patadón estilo rugby directamente a saque de banda para apretar muy arriba. Esa presión tan alta descolocó inicialmente al Atlético, que se mostró nervioso, impreciso y desubicado. Gobernaba el centro del campo el cuadro galo, jaleado por su grada y la pirotecnia. Payet combinó con Thauvin, superó la línea y su pase filtrado dejó solo a Germain ante Oblak. Un equipo aspirante a la Champions no suele perdonar algo así. El joven, a diferencia de Griezmann, la desperdició. Un error que pudo marcar el encuentro, aunque esa acción agitó la adrenalina de los visitantes por unos instantes: Rami finalizó poco después una acción a balón parado con un remate a la media vuelta desviado.

Cholo se subía por las paredes en un palco: su equipo tocaba menos la bola, corría detrás de ella, apenas mordía y su rival salía cómodo. El Marsella se sintió dominador y quizá subestimó a su rival, al que veía superado. Porque fue en ese momento, cuando más estresados parecían los hinchas españoles, cometió un error fatal que el Atlético castigó, gracias a un futbolista de jerarquía, como acostumbra a hacer un equipo campeón. Y es que el cuadro rojiblanco, aunque esta campaña haya bajado un escalón por dos malas tardes ante el Qarabag, es grande y por eso lleva más de un lustro haciendo soñar como nunca a su afición.

Diego Simeone Técnico del Atlético «Griezmann es uno de los mejores del mundo. Ha estado hasta hoy. Si sigue o no lo tiene que decir él» Antoine Griezmann Delantero «Me fui de casa para conseguir títulos, para disfrutar de noches así; ojalá pueda ganar más»

El primer gol, decisivo

Todo sucedió por Luiz Gustavo, que arrancó de central, cedió atrás a Mandanda, el meta le dio la pelota con poco tacto a Anguissa que no la controló y se le fue botando como si el esférico fuese un conejo. Lo había intuido Gabi, que avanzó para recuperar la bola y dejar a Griezmann ante el meta. El '7' esperó a que su compatriota se venciese para definir con calidad. Esa primera diana desmoronó al Marsella. El antiguo 'pupas', ahora el que más penaliza el error rival, tomó aire; se recompuso y cogió confianza para mantener su plan. Entonces Payet cayó lesionado con lágrimas en los ojos mientras Griezmann le consolaba.

Al salir al césped Dimitri había tocado la copa -eso que siempre dicen los supersticiosos que no se debe hacer- y ya no se volvería encontrar con ella. El OM puso voluntad pero, como le pasó al Athletic en Bucarest, chocó contra un bloque de un nivel superior. Y es que al regresar de la caseta llegó la sentencia. Recuperó la pelota Saúl, combinó con Griezmann y este corrió esperando que Koke entendiese su carrera. El canterano, que también asistió a Gabi en el último tanto, puso una bola filtrada al francés, que con calidad superó a Mandanda.

A Tallin sin Torres

Sus tres últimas las había perdido, pero en Lyon, a 75 kilómetros de su casa, en el estadio del club que era hincha y ante el club de los amores de su padre firmó una noche para el recuerdo. Entró Mitroglou y fue el único que asustó a Oblak, pero su cabezazo se fue al palo. No era la noche de los franceses, que sólo ganaron en decibelios a su rival. La grada rojiblanca pidió a su líder que regalase un foto inolvidable al ídolo, un Torres que seguía la final como un hincha más sin calentar . Compareció, después de que Gabi hubiese redimido su exceso verbal con un derechazo a la red. La presencia en el césped del 'Niño' fue la guinda a su historia de amor al Atlético, del que con una sonrisa y un título continental que da billete para otro más: la Supercopa europea.

La próxima final de la Europa League será en Azerbaiyán, donde el Atlético perdió el paso en la Liga de Campeones de esta campaña. Los insólitos viajeros de la competición, que Sevilla y Atlético dominan, no lo busquen allí. El Atlético, que este verano se presentará en Tallín para pelear con el vencedor de Kiev, llevará meses soñando con la 'orejona' que se decidirá en el Metropolitano.

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