EUROPA LEAGUE

El Atlético, un gol, coraje y a Lyon

Diego Costa picó la pelota ante la salida de David Ospina para conseguir el único gol del partido en el Metropolitano. :: reuters/
Diego Costa picó la pelota ante la salida de David Ospina para conseguir el único gol del partido en el Metropolitano. :: reuters

Un tanto de Diego Costa tumba al Arsenal y certifica la quinta final continental del Atlético con Simeone desde el 2012

RODRIGO ERRASTI MADRID.

El Atlético tiene coraje y corazón. Y tres cracks, de esos que desea todo club. Una acción de ellos generó un gol que certificó el billete para Lyon. Y eso que uno es portero. Jan Oblak, el esloveno silencioso de manos salvadoras capaz de estar doce partidos como local sin encajar, golpeó en largo para Antoine Griezmann, que controló en tres cuartos con dos toques. Eso le concedió tiempo para pensar y mandar un balón al espacio en diagonal a Diego Costa, que estaba alejado de la jugada. Bellerín se confió ante un Costa que rompiendo en vertical es casi insuperable. Aguantó la pugna y cuando Ospina se venció, picó la bola a la red. Un gol que vale una final, la quinta de la era Simeone. Y todas ellas en año par, curiosamente.

1 AT. MADRID

0 ARSENAL

At. Madrid
Oblak, Thomas (Savic, min. 92), Giménez, Godín, Lucas, Saúl, Gabi, Vitolo (Correa, min. 74), Koke, Diego Costa (Fernando Torres, min. 82) y Griezmann
Arsenal
Ospina, Bellerín, Mustafi, Koscielny (Chambers, min. 9), Monreal, Xhaka, Ramsey, Wilshere (Mkhitaryan, min. 68), Özil, Lacazette, Welbeck.
Goles
1-0. min. 45, Diego Costa.
Árbitro
Gianlucca Rocchi (Italia). Amonestó a Wilshere, Monreal, Saúl, Costa, Mustafi y Gabi.
Incidencias
Wanda Metropolitano. 67.770 espectadores, de ellos unos 3.500 del Arsenal. Simeone, sancionado, estuvo en un palco.Koscielny se tuvo que ir en camilla por una lesión en el tendón de Aquiles que parece le impedirá jugar incluso el Mundial. Partido 400 de Torres con el Atlético. Rafa Nadal estuvo viendo la semifinal.

Eso sucedió al final de una primera parte en la que el Arsenal compareció intenso, presionando arriba si bien el que tuvo su opción fue Diego Costa, que tras irse en el cuerpeo de Monreal esperó a tumbar a Ospina pero después su remate se marchó al lateral. La lesión de Koscielny bajó un poco la intensidad. A Griezmann se le vio más preocupado por la salud de su compatriota, que no podrá estar en el Mundial, que por la suya propia. Y es que jugó varios minutos con una brecha sangrante en la cabeza, lo que le recriminó el colegiado Rocchi.

El partido era un festival de imprecisiones, con un Atlético algo nervioso y demasiado preocupado en no equivocarse. Justamente su inquietud provocaba errores en la combinación, aunque eso sí lejos de las zonas conflictivas.

El Atlético estuvo demasiado conservador en la primera media hora, pendiente de un error ajeno o una acción de estrategia para poner en apuros al portero colombiano del Arsenal. Poco a poco fue incordiando al meta. Primero con un córner ensayado que botó Griezmann y Thomas empalmó en la media luna. La jugada, aunque estaba invalidada por falta, hizo sentir al Arsenal que su rival podía asustar.

Antes del gol de Costa, hubo dos claras ocasiones. La primera fue de Koke, que mandó un zurdazo lamiendo el poste; la segunda fue de Griezmann a la media vuelta con el mismo resultado. Se vino arriba el estadio, que pedía más vértigo al equipo. Lo tuvo y llegó el gol de Costa en la prolongación, como premio a un Atlético que generó más que un Arsenal que no termina de solucionar su problema de traducir en ocasiones su posesión.

Con Ozil gris, era Wilshere el que tocaba, se ofrecía y movía a un equipo que tiene mejor aspecto que peligro. Aunque Bellerin y Monreal buscaban percutir por fuera, el Atlético, con un imperial Godín, se defendió sin sufrir en exceso. Se dio cuenta que apretando arriba en varios tramos, ahogaba la salida desde atrás londinense lo que permitía a Koke descansar con la pelota y no bascular tanto junto a Gabi.

En la segunda mitad los tres mencionados cracks también acapararon los focos. El Arsenal, por la necesidad, pasó en algunos momentos a cerrar con tres y eso pudo aprovecharlo Costa, que tras regatear bien en una baldosa a Chambers no pudo armar la zurda para golpear con fuerza ante Ospina.

El Metropolitano rugió después de la mano de Oblak junto a la cepa del poste en un golpeo intencionado de Xhaka. Siguió el 1-0 porque aunque Costa hizo un jugadón, sentó a un rival en el área y le dio el balón a Griezmann, esta vez su conexión con el francés la frenó Ospina. Hasta que se fue agotado y dolorido por el ídolo Torres, que pudo haber logrado el 2-0, completó un partidazo, solo afeado por su costumbre de meterse en alguna batalla innecesaria.

Se acordó Wenger de que Mkhitaryan estaba apto y lo reclutó. El armenio generó en un minuto más peligro que sus compañeros en el tramo anterior. Reaccionó Burgos metiendo a Correa por Vitolo, ovacionado por un Metropolitano que generó un impresionante ambiente, similar al de las mejores noches del Calderón. La sombra de una prórroga planeaba pero Lyon ya esperaba a un Atlético que regresará a la ciudad donde perdió una final hace 32 años. Eran otros tiempos. Y el Atlético no tenía este poso, ni este orden defensivo. Ni estos cracks.

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