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UEFA EUROPA LEAGUE

Sueño incompleto para el Celta

Iago Aspas no tiene consuelo tras el empate en Manchester. :: afp
Iago Aspas no tiene consuelo tras el empate en Manchester. :: afp
  • El equipo vigués luchó hasta el final en un duelo apasionante y Mourinho temió hasta el último momento por el pase a la final

Cayó el Celta como lo hacen los grandes de Europa: luchando hasta el último suspiro. Perdió la semifinal por lo mínimo. Con el empate a un tanto en Manchester se quedó a un solo gol de lograr la proeza de remontar en tierras británicas. Solo la costumbre a las noches grandes del Manchester United, que se verá las caras en la final con el Ajax, le sirvió para estar más preparado psicológicamente para afrontar el duelo. Era la segunda parte de una contienda que se saldó en la ida con el 0-1 para los ingleses y el escenario propicio para que los españoles remontaran para soñar.

Tenían los vigueses licencia para soñar desde el inicio. Berizzo pidió a los suyos que salieran con la cabeza fría y el corazón caliente, porque solo se necesitaba un tanto para empezar y a partir de ahí, «ya se vería». De ahí que la primera mitad fuera intensa, con el colegiado rumano Ovidiu pendiente de que no se convirtiera el duelo en una carnicería por la dureza de algunos ingleses.

Mourinho, experto en este tipo de situaciones, decidió que los suyos jugaran con la ansiedad del Celta. Intentaron desde el primer minuto los de Vigo empatar la eliminatoria, pero las tímidas aproximaciones no surtieron efecto de miedo en la defensa británica. Sin embargo, la presión muy arriba viguesa sí dejó desguarnecida a la defensa que poco pudo hacer en el gol de Fellaini.

Con las semifinales aún más cuesta arriba, los nervios se apoderaron de la mayoría de los jugadores celestes. Solo Aspas y Jonny estuvieron a la altura para que no quedara finiquitado el partido en la primera mitad. El resto de sus compañeros vagaban sin esa alma que Berizzo les había pedido antes de empezar que tuvieran. Errores infantiles, entradas a destiempo, fallos de conexión entre el centro del campo y los de atrás, todo ello unido a que ni Guidetti ni Sisto eran capaces de generar peligro. Prueba del mal planteamiento táctico en el que encontraba el cuadro gallego fue que Aspas era en ocasiones el último defensa que ayudaba a cortar las jugadas de peligro.

Berizzo intentó para los últimos 45 minutos que sus hombres dieran un paso más. Más valía perder por una diferencia considerable de goles que pecar por no haberlo intentado lo suficiente, ya que la temporada de los gallegos finalizaba en Inglaterra, sin nada que disputar en las dos últimas jornadas de Liga.

Consiguió el Celta encerrar el United en su área, generar ocasiones de peligro, incluso Guidetti estuvo cerca de poner las tablas en el marcador con un cabezazo totalmente solo que mandó, de manera inexplicable, fuera. Sólo Roncaglia hizo creer de verdad a los suyos cuando a falta de cinco minutos empató. Su remate dio esperanzas y generó tensión por igual. Tanta, que en un tumulto en el centro del campo acabó con el propio goleador 'celtiña' y Bailly expulsados. Y en la última jugada, Guidetti y Beauvue perdonaron el tanto que daba el pase a la gran final.

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